IBERDISCAP 2000 (MADRID) Optimización del proceso español de evaluación funcional de conductores discapacitados mediante el uso de simuladores de conducción Juan F. Dols, Isabel Ordeig, Juan M. Zafra, Juan Pardo Laboratorio de Automóviles - Departamento de Ingeniería Mecánica y Materiales UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE VALENCIA - Camino de Vera, s/n. 46020 Valencia (España) Tel.: +34-96-3877625 Fax: +34-96-3877629 Email: jdols@mcm.upv.es Resumen Los criterios utilizados por los responsables del proceso de selección de adaptaciones de mandos en vehículos que van a ser conducidos por discapacitados físicos, precisan de la creación de protocolos de evaluación co- munes en el ámbito de los distintos órganos adminis- trativos competentes en la materia. El presente artículo describe los resultados obtenidos en un estudio experi- mental conducido por el Laboratorio de Automóviles de la Universidad Politécnica de Valencia (España), en colaboración con la Jefatura Provincial de Tráfico de Valencia y la Consellerería de Sanitat i Consum de la Generalitat Valenciana. El citado estudio se enmarca en un proyecto de investigación más amplio que, sub- vencionado por el IMSERSO, ha permitido el diseño y desarrollo de un simulador-evaluador para medición de las capacidades residuales de conductores con diferentes grados de discapacidad. La evaluación de conductores discapacitados con esta herramienta experimental ha permitido validar el protocolo de ensayos desarrollado, y detectar los problemas que más negativamente inciden en la evaluación funcional de los conductores discapacitados españoles. Las conclusiones del trabajo contribuirán a la modificación del marco legal actual- mente existente en España en el proceso de obtención del permiso de conducir. 1. Introducción El número total de autorizaciones para conducir turis- mos, expedidas y vigentes en España en 1997 [1] era de 17.554.104, de las que el número de licencias sujetas a algún tipo de restricción (1.087.962) representaba casi el 6,2 % del total, de las cuales eliminando los casos de permisos cuyos titulares están obligados a llevar crista- les correctores (530.098), el porcentaje de usuarios con permisos de circulación con restricciones relacionadas con algún tipo de discapacidad física era del 3,17 %. En 1998 [2], el número total de licencias se había in- crementado a los 18.009.374, siendo el porcentaje de conductores con restricciones aproximadamente el mismo. Fundamentalmente, las principales dificultades con que se encuentran los discapacitados físicos para conducir vehículos adaptados, son la [3,4]: Entrada y salida del vehículo: transferencia a y desde la silla de ruedas. Carga y descarga de la silla de ruedas u otras mer- cancías en el vehículo. Fijación del cinturón de seguridad. Utilización de los mandos de conducción primarios (acelerador, frenos y volante de la dirección). Utilización de los mandos secundarios (indicador de la dirección, bocina, elevalunas, luces, limpia y lava parabrisas, etc.). Mantenimiento de la postura en el asiento (tronco inestable). Resulta pues fundamental que la selección de las adap- taciones de mandos más idónea para poder conducir un vehículo sea aquella que, una vez este haya sido adap- tado, permita conducir a las personas discapacitadas con las mismas garantías de seguridad y confort que las exigidas a los conductores no discapacitados. Este crite- rio ha de hacerse extensivo al cumplimiento de las fun- ciones de control como: acceso a todos los mandos pri- marios y secundarios para poder conducir, disposición de suficiente fuerza residual para actuar sobre todos los mandos de forma instantánea y continuada, incluso en emergencias, capacidad de reacción en situaciones de emergencia y coordinación del movimiento de los miembros del cuerpo hábiles en todas las operaciones de conducción. El marco legal y técnico en que se encuentra actual- mente en España el proceso de selección de adaptacio- nes de mandos en vehículos, presenta una serie de in- convenientes que lo convierten en un procedimiento ob- soleto y en muchas ocasiones ineficaz. Algunas razones de porqué aparecen estas dificultades se basan en, por ejemplo, la indefinición a la hora de establecer con cri- terios objetivos la idoneidad o no de una adaptación (cada discapacidad o carencia física, en lugar de contar con una respuesta técnica concreta que se ajuste a sus necesidades, está a merced del criterio subjetivo, en al- gunas ocasiones no acertado y en otras con gran dispa- ridad de criterios de los inspectores de Tráfico de la zona de influencia, o incluso de los técnicos instaladores de los Talleres de reparación de vehículos), la existencia de una legislación obsoleta y el desconocimiento patente