1 EDICIÓN Y CANON: LA PUBLICACIÓN PÓSTUMA DE ANTONIO DE SOLÍS (1692) 1 Pedro Ruiz Pérez Universidad de Córdoba Cuando apenas habían pasado 6 años desde la muerte del autor, Juan de Goyeneche da a las prensas la obra lírica de Antonio de Solís y Rivadeneyra: Varias poesías sagradas y profanas (Madrid, Antonio Román, 1692). Como el propio volumen se encarga de recordar al lector, no era la primera impresión de textos del escritor. Ya en vida de éste había aparecido la primera parte de su Historia de la conquista de México (Madrid, 1684) y un tomo de Comedias (Madrid, 1681). Sin embargo, a estas alturas de siglo aún contaba la poesía lírica con un cierto menosprecio por parte de los letrados, y el hecho explica tanto el retraso en la publicación de los versos como la retórica justificatoria de que se rodean. La conjunción de ambos factores, sin embargo, convierte el aparato proemial en una celebración del difunto y, en el contexto de toda su producción y actividad intelectual y vital, en una canonización de su poesía 2 . En este empeño la pragmática de la edición reúne una variedad paradigmática de los discursos y estrategias puestas al servicio de un objetivo tan claro. Sin menoscabo de su singularidad, el caso se convierte en este aspecto en representativo de una práctica mantenida entre los cambios consolidados a lo largo del siglo XVII en las relaciones de poetas, imprenta y mercado. Las marcas formales de esta edición póstuma dan notoria cuenta de ello. La primera de estas marcas es la configuración de los preliminares, erigidos, antes de acceder a los versos del poeta, en auténtica pauta de lectura. Destaca en ellos la extensión: 44 páginas o, lo que es lo mismo, 5 pliegos y medio en el formato en 4º elegido, pliegos que, como recuerda el privilegio real, se imprimen tras la revisión de lo impreso y con inclusión de “esta licencia y la aprobación, tasa y erratas, pena de caer e incurrir en las penas contenidas en las Pragmáticas y Leyes destos nuestros Reinos, que sobre ello disponen” 3 . En tan amplio espacio caben los elementos codificados para el caso, y lo llamativo no son las repeticiones de cada uno, sino su variedad, cercana a una exhaustiva galería de los acostumbrados, más unas llamativas incorporaciones. La ocasión me lleva a ceñirme a éstas últimas, de las que destacaría tres elementos: la no infrecuente dualidad de dedicatoria y prólogo al lector, el “Catálogo de las obras de don Antonio Solís y Rivadeneyra” y, sobre todo, la “Vida” del “Oficial de la Secretaría de Estado, Secretario de su Majestad y su Cronista Mayor de las Indias”. En cuanto al contenido de estos textos prologales, adquieren particular relieve tres topoi. Su recurrencia y su engarce muestran una notable coherencia textual, reveladora del propósito unitario del editor y de la consiguiente articulación de las piezas para exponer una clara línea de argumentación. Los tres motivos, nada infrecuentes en la tópica justificatoria de la época, son la relación de criado mantenida por el autor con una familia nobiliaria, su reconocida dedicación a una escritura de mayor aliento y una trayectoria vital que culmina en la consagración religiosa; como era habitual, estas marcas de la vida pública y moral del autor sirven de eximente a la poco prestigioso práctica de la poesía : si su escritura debe considerarse (y aceptarse) como un descanso en estudios mayores, los versos se ofrecen a la lectura con el 1 El presente trabajo se inscribe en el proyecto de investigación La poesía del período postbarroco: repertorio y categorías, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (FFI2008-03415/FILO). 2 A finales del siglo XVII se encuentra ya muy avanzado el proceso de formación de un canon lírico a partir de la propia conciencia de los autores (RUIZ PÉREZ, 2004); tras pasar por una fase de afirmación nacional y de reivindicación de la poesía (infra), se asienta la empresa de constitución de un Parnaso (VÉLEZ SAINZ, 2006; y RUIZ PÉREZ, coord., 2007), a la que siguen los proyectos de inserción en un espacio de reconocimiento literario de variadas vertientes, protagonizados por autores de perfil diferenciado (GUTIÉRREZ, 2005 ; y JIMÉNEZ BELMONTE, 2007) 3 Modernizo, como en las citas que siguen, la anticuada transcripción de SÁNCHEZ REGUERA en su edición (1968). Para la distinción de estos paratextos administrativos y su funcionalidad, véase GARCÍA AGUILAR (2008a y, con carácter más general, 2008b).