JOSÉ LUIS CANO DE GARDOQUI GARCÍA 90 TEORÍA Y ESTÉTICA DEL CINE EN LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID José Luis Cano de Gardoqui García Universidad de Valladolid Con este título tan genérico nos vamos a referir en esta digresión únicamen- te a la asignatura que con la denominación Teoría y Estética del Cine —optativa de libre configuración de 6 créditos, cuatrimestral, correspondiente al segundo ciclo de la licenciatura de Historia del Arte de la Facultad de Filosofía y Letras de la citada Universidad—, venimos impartiendo desde el año 1993; es decir, cuan- do se pusieron en marcha los nuevos planes de estudio universitarios, y la ante- rior asignatura optativa de 5º curso de la especialidad de Historia del Arte, Teoría y Estética de la Cinematografía —una visión general histórica, técnica y estética del cine—, fue sustituida por la actual disciplina. Al mismo tiempo se pusieron en marcha la asignatura troncal-obligatoria de 12 créditos de Historia del Cine y otros medios audiovisuales y otra optativa de 6 créditos denominada Estudios de Historia del Cine (ésta a modo de curso monográfico cuyo conteni- do varía cada año). Podríamos empezar señalando que la Historia del Arte Cinematográfico se halla caracterizada, en buena medida, por un conflicto interno como resultado, sin duda, de la compleja naturaleza específica del fenómeno cine (tecnológica, indus- trial-económica, lingüística, histórica, estética, etc.). De un lado, tendríamos el denominado cine-espectáculo, si se quiere «cine comercial», el cual, desde el punto de vista del espectador, presupone una identifica- ción pasiva, ociosa, victimista con lo que se le entrega en la pantalla a modo de mercancía puramente ilusionista. De otro, un tipo de cine que podríamos calificar de «no comercial», crítico-expresivo, que parece determinar una profundización y elaboración crítica por parte de quien asiste al fluir de las imágenes. A pesar de esta distinción, que puede parecer bastante clara desde un punto de vista no sólo comercial, sino también histórico e institucional, estas dos tenden- cias no resultan tan diáfanas si, cuando tras un pequeño esfuerzo de racionalización y, por tanto, de distanciamiento con lo que se nos da a ver en el film, podemos advertir en cualquier sucesión de imágenes digna de la denominación cine la convi- vencia y encuentro de ambos parámetros. Se hace preciso, pues, superar el concepto y el prejuicio que divide a las artes en intelectuales y las que no lo son; las que sirven al trabajo y las que se someten al ocio; las artes difíciles y fáciles; en suma, el cine difícil y el cine fácil. Como comentaba Charles Chaplin, es preciso divertirse a la luz de la razón; y si, aparentemente, existe un determinado tipo de películas sencillas, comerciales o dirigidas al gran público, dotadas éstas de una relación causa-efecto secuencial; por el contrario, en las buenas películas y, por lo general, en el cine, el efecto antecede a la causa; el cine no tiene que ver más que con los efectos; le está prohibido...remontarse a