LOS MUSEOS DE ARTE HOY. DEL PASADO MEDITERRÁNEO AL PRESENTE ANGLOSAJÓN JAVIER GóMEZ MARTÍNEZ UNIVERSIDAD DE CANTABRIA Cada época asigna unos cauces pre- ferentes a los ríos de tinta por los que nave- gan sus inquietudes culturales; la nuestra, la de este enésimo fin de siglo, ha convertido el museo en uno de los más caudalosos. La literatura generada por el concepto museo, en los últimos años, es claramente inflacio- nista. En ese contexto, los párrafos que siguen constituyen, fundamentalmente, un ejercicio de sistematización propiciado por el marco académico universitariol. El ele- mento vertebrador de todo el discurso es la contraposición de dos formas muy diferen- tes de entender el museo: la de los países de la Europa mediterránea y la de los países anglosajones, capitalizados éstos desde Nor- teamérica. A lo largo del último medio siglo hemos asistido a un acelerado proceso de transformación, tendente a la sustitución, del primero por el avance del segundo. Las claves de esa transformación son las que hemos pretendido sistematizar aquí, anali- zando, sucesivamente, sus manifestaciones en el ámbito de los contenidos, de los con- tenedores, de las funciones y de la gestión. LOS NUEVOS CONTENIDOS El arte contemporáneo El fin de la II Guerra Mundial abrió una nueva época para los museos de arte, de acuerdo con unas directrices que no emanaban ya de la vieja Europa sino del gran vencedor, también en la contienda artística, que fueron los Estados Unidos de Norteamérica. La Europa de los años veinte había asistido al nacimiento de los museos de arte "moderno", fruto de la admisión de las vanguardias en los museos públicos2; era la cristalización de un fenómeno que intentaba abrirse camino desde el siglo pasado y que se vio interrumpido por la guerra3. El relevo americano desarrolló esta tendencia, impulsando un arte contemporá- neo cada vez más reciente. Lo hizo por una serie de causas múltiples e interrelaciona- das, pero reducibles a dos: por un lado, la dificultad creciente para conseguir obras de arte autorizadas por la distancia "histórica"; por otro, la demanda cultural de la nueva clase media. 1 Deseo expresar mi agradecimiento a los Profesores Julio J. Polo Sánchez y Luis Sazatornil Ruiz, com- pañeros y amigos en el Área de Historia del Arte de la Universidad de Cantabria, sin cuyas charlas de despacho y de café este artículo sería otro. 2 En 1919, el director del Museo de Grenoble, consciente de la trascendencia de su decisión, declaró: " ... abro la puerta a los jóvenes, a los que aponan una forma nueva con una escritura que nunca antes he visto (. .. ). Tal es la regla que me permitirá crear el único museo moderno que haya en Francia ... "; a partir de ese )> (/) o Ü' momento, se sucedieron las donaciones de obras de Matisse, Monet, Picasso, etc. (SCHAER, R., 1997, pp.100-102). Vl 215