Biomédica 2011;31(Supl):11-73 54 III Congreso Latinoamericano de Enfermedades Rickettsiales Gardiner WP, Gettinby G, Gray JS. Models based on weather for the development phases of the sheep tick, Ixodes ricinus L. Vet Parasitol. 1981;9:75-86. Gardiner WP, Gray JS. A computer simulation of the effects of specific environmental factors on the development of the sheep tick, Ixodes ricinus L. Vet Parasitol. 1986;19:133-44. Genchi C, Kramer LH, Rivasi F. Dirofilarial infections in Europe. Vector-borne and zoonotic diseases. In press. March 21, 2011. Gray JS, Dauthel H, Estrada-Peña A, Kahl O, Lindgren E. 2009. Effects of climate change on ticks and tick-borne diseases in Europe. Interdiscip Perspect Infect Dis. 2009:12. IPCC. Summary for policy makers. Climate change 2001. The Scientific bases. Cambridge: Cambridge University Press; 2001. Kovacs RJ, Campbell L, MacMichael AJ, Woodward A, Cox J. Early effects of climate change. Do they include changes in vector-borne diseases? Phil Trans Roy Soc Lond. 2001;356:1057-68. Kuttler K, Adams LG, Zaraza H. Estudio epizootiológico del Anaplasma marginale y de Trypanosoma theileri en Colombia. Revista ICA. 1970;5:127-48. Lucientes J. El cambio climático y su influencia en las enfermedades transmitidas por insectos vectores. Revista Albeitar. 2007;104:8-11. Martínez E, Barreto N. La chinche de los pastos Collaria scenica Stal. en la Sabana de Bogotá. Boletín de Investigación. 1998. Poveda G, Graham N, Epstein P, Rojas W, Quiñones M, Vélez ID, et al. Climate and ENSO variability associated with vector- borne diseases in Colombia. En: Díaz HF, Markgraf V, editors. El Niño and the Southern Oscillation, multiscale variability and global and regional impacts. Cambridge: Cambridge University Press; 2000. p. 183-204. Randolph SE. To what extent has climate change contributed to the recent epidemiology of tick-borne diseases? Vet Parasitol. 2009;. Sutherst RW, Dallwitz MJ. Progress in the development of a population model for the cattle tick Boophilus microplus. En: Piffl E, editor. Proceedings of the 4th International Congress of Acarology, Austria, 1974. Budapest: Academiai Kiado; 1979. p. 557-63. Sutherst RW, Maywald GF. A computerized system for modeling climates in ecology. Agric Ecosyst Environ. 1985;13:281-99. Torremorell M. Climate change and animal diseases. (II) Pig. Pfizer Animal Health. 2010. WHO. Climate change and vector-borne diseases: A regional analysis. Bull World Hlth Org. 2000;78. Perspectiva tropical de rickettsias y otros agentes transmitidos por garrapatas en mascotas Efraín Benavides Facultad de Ciencias Agropecuarias, Programa de Medicina Veterinaria, Universidad de La Salle, Sede Norte, Bogotá, D.C., Colombia Introducción Los parásitos externos, o ectoparásitos, que afectan animales domésticos y silvestres y al hombre, son en su mayoría artrópodos, organismos de exoesqueleto quitinoso y patas articuladas, que poseen reproducción sexual y sufren de ecdisis durante su período de crecimiento (1). Los principales ectoparásitos incluyen ácaros e insectos y algunos durante su evolución han desarrollado piezas bucales especializadas para la succión de sangre y han adquirido el hábito hematófago, mientras otros se han adaptado admirablemente a su rol parasitario sobre los animales, desarrollando estructuras para adherirse a los pelos, como es el caso de los piojos, o estrategias para sobrevivir a partir de escamas y detritos celulares del entorno animal (1,2). Dentro de la amplia gama de ectoparásitos que pueden afectar a los animales y al hombre, se destacan los dípteros hematófagos y las garrapatas, por su capacidad de alimentarse de sangre del huésped. En esta asociación evolutiva surgieron los hemoparásitos, o parásitos sanguíneos, que en su inicio se cree eran simbiontes del intestino del artrópodo y luego se adaptaron a las células del huésped (1,3). Aunque algunos incluyen en esta categoría solamente a los protozoarios sanguíneos, debido a sus asociaciones epidemiológicas, en medicina veterinaria se reconoce como hemoparásitos a las rickettsias (4), pero