León y La Constitución de 1812 9 Con esas palabras -acogidas con entu- siasmo por el público, que prorrumpió en vi- vas a la nación, la Constitución y los padres de la patria- cerraba el diputado Bernardo Nadal Crespí, obispo de Mallorca, eclesiásti- co ilustrado y liberal, los solemnes actos con los que, el 18 de marzo de 1812, las Cortes sancionaron, firmaron y entregaron a la re- gencia la primera Constitución española. Al día siguiente, 19 de marzo, aniversario del motín de Aranjuez que había llevado a Fer- nando VII al trono, la Constitución fue publi- cada y jurada en otro solemne acto público. Las palabras del obispo mallorquín ad- quieren un significado especialmente sim- bólico, no solo por su contenido, que rea- firma la intención de los constituyentes de devolver la libertad y los derechos a los ciu- dadanos y crear con ellos una nación en el sentido moderno del término, sino porque fuera un eclesiástico liberal, elegido por su ciudad y procedente de una provincia aleja- da de Cádiz, quien las pronunciara. Contra- 1 DE SÚBDITOS A CIUDADANOS: LAS CORTES Y LA CONSTITUCIÓN DE 1812 DOSCIENTOS AÑOS DESPUÉS Francisco Carantoña Álvarez “¡Loor eterno, gratitud eterna al soberano Congreso nacional! ¡Re- conocimiento perdurable a los señores individuos de la enunciada comisión [redactora del proyecto de la Constitución]! ¡Ya feneció nuestra esclavitud! Compatriotas míos, habitantes en las cuatro par- tes del mundo, ¡ya hemos recobrado nuestra dignidad y nuestros derechos! ¡Somos españoles! ¡Somos libres!”