An Pediatr (Barc). 2006;64(5):419-21 419 EDITORIAL Reanimación normoxémica en la sala de partos M. Vento Torres a , O.D. Saugstad b y S. Ramji c a Servicio de Neonatología. Hospital Universitario Materno-Infantil La Fe. Valencia. España. b Director of the Pediatric Research Institute. Rikshospitalet. University of Oslo. Norway. c Director of the Neonatal Division. Maulana Azad Medical College. New Delhi. India. Las recomendaciones de 2005 de la International Con- sensus Conference on Cardiopulmonary Resuscitation and Emergency Cadiovascular Care Science en su sección correspondiente a reanimación neonatal (sección 7) han introducido modificaciones sustanciales en lo relativo al uso de oxígeno suplementario si las comparamos con la edición previa del año 2000 1,2 . Así, la presente edición no recomienda el uso de una concentración específica de oxígeno para iniciar las maniobras de reanimación como hacía en la edición previa que recomendaba el uso de 100 % de oxígeno (sic): “Hay todavía una evidencia in- suficiente para especificar la concentración de oxígeno que debe ser utilizada en el inicio de la reanimación” 1,2 . Por tanto el uso de oxígeno al 100 % para iniciar la venti- lación del neonato asfixiado, ya no puede ser considera- do un estándar de actuación. Adicionalmente, las reco- mendaciones de 2005 indican que, incluso en situaciones en las cuales la frecuencia cardíaca no mejore tras una adecuada ventilación, la prioridad se debería centrar en lograr un adecuado gasto cardíaco mediante el uso de compresiones torácicas, ya que no hay evidencia de que la modificación de la fracción inspiratoria de oxígeno vaya a mejorar el pronóstico 1 . Finalmente, la presente edición de las recomendaciones alerta contra el ajuste de la fracción inspiratoria de oxígeno administrada al recién nacido durante la reanimación guiados por los valores de saturación de oxígeno (SaO 2 ) obtenidos por pulsioxi- metría, ya que no existen valores fiables de normalidad para la SaO 2 en los primeros minutos de vida 1 . Estos co- mentarios no hacen sino confirmar la incertidumbre que rodea algunos aspectos muy específicos de la reani- mación en el período neonatal. Nos proponemos en este comentario editorial hacer un esfuerzo por clarificar la se- cuencia fisiopatológica de acontecimientos que aconte- cen tras la administración de un exceso de oxígeno, con la finalidad de facilitar la toma de decisiones por los pro- fesionales responsables de hacer frente a la reanimación de un neonato asfixiado. La evidencia que se ha acumulado en los últimos años ha demostrado que el aire ambiente es al menos tan efi- caz, si no más, que el 100 % de oxígeno para reanimar a recién nacidos asfixiados por encima de los 1.000 g de peso al nacimiento 3-7 . Más aún, metaanálisis de estos es- tudios han mostrado una mortalidad reducida en el grupo de recién nacidos reanimados con aire ambiente 8,9 , y el seguimiento de los supervivientes a los 2 años de vida no ha demostrado diferencias en las secuelas neurológicas entre ambos grupos 10 . La evidencia disponible ha provo- cado que el International Liaison Committee on Resusci- tation (ILCOR) haya modificado el estándar de cuidados neonatales durante la reanimación en relación con la uti- lización de oxígeno suplementario en la reanimación del recién nacido asfixiado en la sala de partos 2 . Algunos estudios científicos han sido publicados des- pués de la reunión del ILCOR en enero de 2005 y, por tanto, no han sido incluidos en la presente formulación de las recomendaciones. Un estudio realizado por un grupo de investigadores independientes (diferentes de los autores de este comentario) ha confirmado la seguridad del uso del aire ambiente para la reanimación neonatal 11 . En segundo lugar, un metaanálisis global que ha incluido toda la información existente en las bases de datos de los investigadores que realizaron los estudios clínicos pre- vios 3-7 ha demostrado una reducción en la mortalidad en el grupo de recién nacidos reanimados con aire ambiente comparado con el grupo de niños reanimados con oxíge- no puro 12 . Incluso en otro estudio adicional, utilizando marcadores bioquímicos específicos, se ha podido de- mostrar un incremento en el daño a órganos tales como el corazón y el riñón en los primeros días de vida cuan- Correspondencia: Dr. Máximo Vento Torres. Servicio de Neonatología. Hospital Universitario Materno-Infantil La Fe. Avda. de Campanar, 21. 46009 Valencia. España. Correo electrónico: maximo.vento@uv.es Recibido en febrero de 2006. Aceptado para su publicación en febrero de 2006. Documento descargado de http://www.doyma.es el 27/11/2006. Copia para uso personal, se prohíbe la transmisión de este documento por cualquier medio o formato.