Patrimonio Industrial: Lugares de la Memoria , Colección Los ojos de la memoria, INCUNA, 2002, pp. 181-188 Reutilización del patrimonio industrial de las artes gráficas: El Frans Masereel Centrum de Kasterlee (Bélgica), paradigma de un centro internacional de estampación artística Mª del Mar Díaz González. 1. Introducción Al tratar de establecer una comparación entre el patrimonio de las artes gráficas (bienes muebles e inmuebles) con las infraestructuras industriales hulleras (bocaminas, castilletes, corons 1 , edificios administrativos, etc...), los grandes complejos siderúrgicos de los que siempre quedan enormes estructuras en peligro de desaparición y las instalaciones portuarias (atarazanas, almacenes, hangares, muelles, etc...) belgas, resulta fácil descubrir no sólo la importancia y la calidad de este legado sino también su imperceptible y anárquica jerarquía. En este sentido cabe aclarar el concepto valiéndose de los términos utilizados por Patrik Viaene quien, haciendo un concienzudo repaso de las osamentas industriales que pueblan su país, alude al “patrimonio de grandes, medianas y pequeñas dimensiones” 2 . Alusión no ajena a la crítica y a la toma de conciencia, pues él mismo estipula que lo que subsiste, siendo mucho donde hubo mucho más, no se debe, en muchos casos, más que al fruto de la casualidad y al tardío despertar de las fuerzas vivas de las regiones, ciudades y comarcas belgas. De la misma manera cabe por tanto mencionar los vestigios de las artes gráficas belgas los cuales fruto de un pasado reciente esplendoroso cayeron primero en el desuso y en el abandono y fueron retomados posteriormente, desde mediados de los setenta, por otras generaciones deseosas de dotarlos de nueva vida. Si bien es cierto que la reutilización de la infraestructura de pequeño formato, entre la que cabe imputar toda la que se refiere a la impresión y a la reproducción 1 La palabra valona corons ha sido popularizada por el escritor francés Emilio Zola en 1885. El término designaba entonces un hábitat minero especifico y característico del Borinage y, en general, de toda Valonia. La mayor parte de estos poblados de casuchas miserables que generaron improvisadas calles cercanas a las bocaminas o en las cercanías de la explotación habían sido promovidos por los patronos con el fin de fijar la mano de obra al tajo. Estos núcleos urbanos insalubres y pestilentes, desprovistos de equipamientos, constituyen, desde entonces, el emblema de unos modos de explotación vergonzantes que se han incrustado de tal modo en el imaginario colectivo del que emergen incluso en las viñetas de las historietas belgas. Véase el trabajo AA. VV.: Por los caminos de la historieta, Valonia, Aquitania, Asturias, soporte CDROM, Universidad de Oviedo, Universidad de Lovaina-la-Nueva y Fundación Valona y Universidad de Burdeos III, 2001. 2 Patrick VIAENE: “Patrimoine charbonnier, une tentative de bilan” en AA.VV.: L’héritage des gueules noires. De l’histoire au patrimoine industriel, Archives de Wallonie, Charleroi, 1994, Págs. 21 a 32 y Ponencia titulada: “Réaffectation du patrimoine industriel en Belgique”en III as Jornadas Internacionales sobre patrimonio industrial INCUNA, Gijón, 27, 28 y 29 de junio de 2001. 1