42.057 La hipercolesterolemia constituye un factor de riesgo de en- fermedad cardiovascular. Las medidas no farmacológicas, como los cambios en el estilo de vida y la dieta, son funda- mentales como tratamiento inicial en la prevención primaria (pacientes asintomáticos y sin antecedentes cardiovascula- res) y como adyuvante del tratamiento farmacológico en la prevención secundaria (pacientes con antecedentes de in- farto o angina). Las estatinas, introducidas a principios de los noventa, reducían los lípidos en sangre y frenaban la evolución de la arteriosclerosis carotídea y coronaria. Des- pués se demostró que además algunas de ellas reducen la mortalidad y la incidencia de infarto. En agosto pasado, la retirada de la cerivastatina en todo el mundo desató las du- das sobre la seguridad de unos fármacos que habían creado grandes expectativas en el tratamiento de las dislipemias 1 . En la prevención secundaria crónica de la cardiopatía is- quémica la dieta junto con simvastatina o pravastatina redu- cen la mortalidad y la incidencia de reinfarto en pacientes de ambos sexos menores de 70 años y con cifras eleva- das de colesterol. El gemfibrocilo también reduce la inci- dencia de reinfarto en pacientes con cardiopatía isquémica y concentraciones bajas de colesterol ligado a lipoproteínas de alta densidad (HDL), aunque no se ha demostrado que reduzca la mortalidad global. En la prevención primaria el gemfibrocilo y la colestiramina hacen disminuir la incidencia de infarto de miocardio en varones asintomáticos con hiper- colesterolemia moderada; la pravastatina reduce la inciden- cia de cardiopatía isquémica en varones con colesterol total entre 250 y 300 mg/dl, y la lovastatina reduce la tasa de acontecimientos isquémicos en varones y mujeres con co- lesterol total de 180-264 mg/dl (cuando estas cifras se aso- cian a concentraciones bajas de colesterol HDL). Sin em- bargo, no se ha observado un efecto significativo sobre la mortalidad. No se ha demostrado que la atorvastatina y la cerivastatina reduzcan la morbimortalidad cardiovascular, ni en la prevención primaria ni en la prevención secundaria de la cardiopatía isquémica. Además, algunos ensayos clíni- cos indican que las estatinas tienen un efecto beneficioso en la prevención de los accidentes vasculares cerebrales 2 . En el síndrome coronario agudo, algunos datos apuntan a que la atorvastatina a dosis altas reduce los acontecimientos isquémicos 3 . De todas formas, hay que tener en cuenta que los estudios con estatinas se han realizado en poblaciones con una ge- nética, dieta y clima diferentes, en países donde la morbi- mortalidad por cardiopatía isquémica es muy alta y donde la contribución de las dislipemias como factor de riesgo car- diovascular es más importante 4 . Así, con las mismas con- centraciones plasmáticas de colesterol, en los países anglo- sajones el riesgo es más alto que en los mediterráneos (y esto todavía es más acusado en España) 5 . Aunque un 20% de los adultos españoles tienen valores de colesterol total superiores a 250 mg/dl (> 6,5 mmol/l) y un 39% presenta algún factor de riesgo cardiovascular, la mortalidad cardio- vascular en España es más baja que en otros países (un 25% de la mortalidad de algunos países del norte de Euro- pa) 6 . La mayoría de las tablas de cálculo del riesgo car- diovascular y de recomendaciones de tratamiento provie- nen de estudios y de datos de morbimortalidad de países anglosajones y, dado que no hay información sobre pobla- ciones latinas, se debería evaluar la relación beneficio/riesgo en nuestro entorno. Por otra parte, diversos estudios indican que los pacientes tratados con estos fármacos no son quie- nes más se podrían beneficiar ni reciben las dosis recomen- dadas 7 . Así, un estudio llevado a cabo en España reve- ló que un 67% de las prescripciones de hipolipemiantes (un 66% de las de estatinas) realizadas a pensionistas era incorrecta 6 . Los efectos adversos más frecuentes de las estatinas son trastornos digestivos (dolor abdominal, estreñimiento, náu- seas y vómitos), aumento de transaminasas y mialgias. También pueden producir cefalea, erupción, vértigo, visión borrosa, disgeusia y hepatitis. Aunque inicialmente se seña- ló que la reducción de las cifras de colesterol se asociaba a un aumento de la mortalidad por suicidio, accidentes y vio- lencia, un reciente metaanálisis de ensayos clínicos revela que no existe tal asociación, sobre todo en los pacientes tra- tados con estatinas 8 . La miotoxicidad es un efecto adverso conocido de las estatinas y los fibratos. Se manifiesta por mialgias y debilidad muscular en su forma más leve, y se puede asociar a un aumento de la creatincinasa (CK); más raramente, se ha descrito rabdomiólisis grave, con mioglobi- nuria e insuficiencia renal, uno de los efectos indeseados más graves de este grupo de fármacos. No se conoce su in- cidencia en las condiciones normales de uso, aunque los datos de ensayos clínicos indican que menos de un 1% de los pacientes tratados con estos fármacos presenta un au- mento de la CK. Aunque se desconoce el mecanismo exac- to de la miotoxicidad de las estatinas, se sabe que es un efecto de clase, que depende de la dosis (es un efecto de tipo A) y que la administración concomitante con otros fár- macos miotóxicos, como los fibratos, o con fármacos que inhiben la enzima CYP3A4, como la ciclosporina, antifúngi- cos imidazólicos y macrólidos, aumenta el riesgo 9 . Se ha apuntado que las estatinas más lipofílicas, como la cerivas- tatina, tendrían un riesgo más elevado de miotoxicidad 10 . La cerivastatina fue retirada del mercado por un riesgo más elevado de rabdomiólisis que las otras estatinas, sobre todo cuando se administra a dosis elevadas o en combinación con gemfibrocilo. El caso de la cerivastatina obliga a una reflexión acerca de las condiciones de autorización de los nuevos fármacos y so- bre algunas características del mercado farmacéutico. En los últimos 10 años, en España ha aumentado de manera nota- ble y constante el consumo de hipolipemiantes (de 7,7 a 28,9 dosis diarias definidas por 1.000 habitantes y día), y so- bre todo el de estatinas, que supuso un 85% del consumo en el año 2000 11 . EDITORIAL Med Clin (Barc) 2002;118(9):335-6 335 Estatinas ¿beneficio o riesgo? Dolors Capellà y Montse Bosch Fundació Institut Català de Farmacologia. Hospitals Vall d’Hebron. Universitat Autònoma de Barcelona. Correspondencia: Dra. Dolors Capellà. Servei de Farmacologia Clínica. Hospitals Vall d’Hebron. Pg. Vall d’Hebron, 119-129. 08035 Barcelona. Recibido el 10-12-2001; aceptado para su publicación el 28-12-2001. Documento descargado de http://www.elsevier.es el 18/05/2016. Copia para uso personal, se prohíbe la transmisión de este documento por cualquier medio o formato.