Gastroenterol Hepatol 2003;26(9):571-613 571 1. Introducción 1.1. ANTECEDENTES La dispepsia es un motivo de consulta frecuente tanto en atención primaria (AP) como en atención especializada (AE). Además, existe un porcentaje importante de perso- nas que aunque presentan síntomas de dispepsia no acu- den al médico y optan por la automedicación. En España, se estima que la prevalencia de los síntomas de dispepsia en la población general es del 24-28%. En la mayoría de los casos, la dispepsia se considera una enfermedad benigna, pero la persistencia y recidiva de sus síntomas pueden interferir con las actividades de la vida diaria y producir una considerable morbilidad. La dispep- sia se clasifica en funcional y orgánica, siendo la funcio- nal la más común. Las causas orgánicas que pueden explicar los síntomas de la dispepsia son diversas y pueden deberse tanto a una posible patología benigna, como la úlcera péptica, o a una maligna, como el cáncer de estómago. Todas estas posibi- lidades hacen que existan desacuerdos en cuanto al mane- jo del paciente con dispepsia, y que las recomendaciones sobre las estrategias iniciales (investigar o tratar) varíen ampliamente. Algunos médicos son partidarios de hacer una evaluación completa a todo paciente con dispepsia, y de esta manera descartar una enfermedad maligna, mien- tras que otros son más conservadores y optan por una estrategia inicial de tratamiento empírico. En el manejo inicial del paciente con dispepsia se requie- re una valoración que contemple el equilibrio entre la necesidad de conocer la etiología de la dispepsia, la reali- zación de pruebas diagnósticas complementarias y/o la derivación al especialista del aparato digestivo. GUÍA PRÁCTICA CLÍNICA 1.2. NECESIDAD DE UNA GUÍA DE PRÁCTICA CLÍNICA Por un lado, la elaboración de esta guía de práctica clínica (GPC) se justifica por la alta incidencia de la dispepsia en la población general y el consumo de recursos que puede suponer su abordaje inicial. Por otro lado, un mismo paciente con dispepsia puede ser diagnosticado y tratado de distinta forma (anamnesis, exploración física, pruebas complementarias, criterios de derivación al especialista de digestivo, etc.), dependiendo del centro o del médico al que haya acudido, lo que quizás conduzca a distintos resultados clínicos, un consumo de recursos desigual y desconcierto en los pacientes que consulten a distintos profesionales para obtener una segunda opinión. Por todo ello, es importante el impacto potencial de una GPC en el manejo de la dispepsia. Una GPC para el manejo de la dispepsia basada en la evi- dencia disponible puede beneficiar tanto a médicos como a pacientes. A los médicos porque les puede orientar a un manejo más óptimo de la dispepsia y a la utilización ade- cuada de los recursos sanitarios disponibles, y a los pacien- tes porque se benefician de una atención homogénea y de calidad contrastada. Las características de este problema de salud conllevan la necesidad de una adecuada coordinación entre niveles asis- tenciales, médicos de AP y médicos especialistas del apa- rato digestivo, dado que según la gravedad de la dispepsia y las enfermedades que la originan, los pacientes pueden ser tratados y seguidos en su evolución por cualquiera de los profesionales antes citados. Esta GPC pretende homo- geneizar los criterios de actuación entre los diferentes pro- fesionales y crear un clima fluido de comunicación y de entendimiento entre ellos. Guía de práctica clínica sobre el manejo del paciente con dispepsia JJ. Mascort a , M. Marzo b , P. Alonso-Coello b , M. Barenys c , F. Carballo c , M. Fernández b , LJ. Ferrándiz a , X. Bonfill b , JM. Piqué c . a Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, b Centro Cochrane Iberoamericano y c Asociación Española de Gastroenterología. 61.626 71