Raúl Esperante Geoscience Research Institute ¿QUÉ ES ARCHAEOPTERYX? Ciencia de los Or í genes Ndmero 68 Una publicaci \n del Geoscience Research Institute Loma Linda, California Desde que se descubrió en 1861, Archaeopteryx lithographica (Figura 1) ha sido el fósil más famoso y también uno de los más controvertidos de los hasta ahora encontrados. En palabras del especialista en aves fósiles J. H. Ostrom (1976) “[p]osiblemente ningún otro espéci- men zoológico, fósil o reciente, se considere tan importante como lo son los de Archaeopteryx lithographica”. No le faltan razones para ello, pues no solamente fue el milagroso fósil que dio cierta credibilidad a la teoría de la evolución propuesta por Darwin (El Origen de las Especies, 1859), sino que ha sido el objeto de múltiples estudios por los que proba- blemente ningún otro fósil ha pasado. Los paleontólogos han estudiado este fósil del tamaño de una paloma desde el punto de vista de la fosilización y preser- vación, la sistemática y taxo- nomía de la especie, la anatomía, la preservación y autenticidad de las plumas, la geoquímica de la roca circundante, el paleo- ambiente de la cuenca donde se depositaron las rocas, y el con- junto de los fósiles asociados encontrados en las mismas rocas y el mismo lugar. Archaeopteryx ha sido para muchos paleonto- logos una pieza clave en la historia evolutiva de las aves, en la evolucion de las plumas y en el origen del vuelo. La existencia de fósiles de Ar- chaeopteryx constituye por si mismo casi un milagro. En primer lugar, la posibilidad de que un animal tan pequeño y delicado llegue a preservarse en las rocas sedimentarias es mínima, y requiere de especiales condiciones de rápido enterramiento y las condiciones geoquímicas apropiadas en los sedimentos para detener la descomposición de los huesos y facilitar su petrificación. En segundo lugar, no es frecuente encontrar animales voladores en el registro fósil. Su capacidad de volar les permite evitar muchos de los eventos que desembocan en muerte masiva y enterramiento rápido (inundaciones, avalanchas, etc.). Por último, las plumas no permanecen sujetas a la piel durante un tiempo suficientemente largo después de la muerte como para en- contrar con frecuencia fósiles con plumas. Por tanto, esta- mos ante un caso de fosilización excepcional de un insólito ani- mal con características muy extrañas (Ostrom, 1975). Descripción de Archaeopteryx Desde su descubrimiento Archaeopteryx ha suscitado controversias avivadas por el hecho de que apenas siete ejemplares (y una pluma) han sido encontrados (Figura 2), y todos proceden de la misma región y los mismos sedimen- tos calizos del Jurásico Superior de Solnhofen, cerca de la ciudad alemana de Eichstätt (para una breve descripción de la caliza de Solnhofen y el paleoambiente ver Kennedy, 2000). De estos ocho ejemplares conocidos uno es una pluma. En los años ochenta del pasado siglo la autenticidad del plumaje de Ar- chaeopteryx fue cuestionada por importantes científicos como Fred Hoyle y otros quienes publicaron una serie de artículos con evidencia fotográfica en el British Journal of Photography (Hoyle et al., 1985; Watkins et al., 1985a, b, OtoZ o 2004 FIGURA 1. Reproducci \ n del f\ sil Archaeoteryx. Las plumas pueden vagamente verse en la cola y en un ala.