Cuando nuestras manos pueden tocar el pasado. Comprender la historia desde la arqueología. Gemma Cardona Gómez i Maria Feliu Torruella Para poder tener experiencias sólidas de enseñanza y aprendizaje de la historia debemos pensar en la historia como investigación, indagación, resolución de problemas y enigmas; en definitiva, debemos partir del principio didáctico de hands on, minds on, hearts on, para poder utilizar metodologías activas de enseñanza y aprendizaje. Si tocamos la historia, podemos convertirla en fuente y método de conocimiento. Si nos quedamos relegados a la enseñanza memorística de hechos y conceptos difícilmente desarrollaremos habilidades de pensamiento en nuestros alumnos y perderemos la oportunidad de connectar pasado, presente y futuro mediante la vivencia sensorial. Palabras clave: didáctica de la historia, arqueología, estrategia didáctica, métodos de enseñanza y aprendizaje. 1. Comprender el pasado… desde el presente. La enseñanza y aprendizaje de la Historia no está exenta de problemas. En primer lugar, debido al propio carácter del objeto de estudio: el pasado, el tiempo, su medida, sus características, lo que ya pasó. A diferencia de otros aspectos de la realidad, como el espacio, el tiempo es una dimensión abstracta, que, por su propia naturaleza, está en cambio constante. Por ello, no puede ser observado directamente ni experienciado de igual manera que la observación de un paisaje actual, las entrañas de un animal, o una reacción química en el laboratorio. La historia, a diferencia de otras disciplinas que se enseñan y aprenden en el contexto escolar, no puede ser experimentada en un laboratorio, ni replicada, ni observada directamente, pues el viaje en el tiempo es imposible.