Memorias enfrentadas, pasados confrontados. Comunidad local y discurso oficial en la difusión de la Batalla del Ebro (1938). Lorena Jiménez Torregrosa; Gemma Cardona Gómez; Mireia Romero Serra; Mayca Rojo Ariza (Diapositiva 1) Los espacios de La Batalla del Ebro (GCE, 1938) están impregnados de vestigios que son testigo de una de las Batallas más decisivas de la Guerra Civil. Este patrimonio incómodo es doblemente gestionado, por las asociaciones locales y por la Administración. Así pues, los discursos que se derivan de la interpretación de este patrimonio lejos de ser complementarios, son muchas veces contradictorios y las relaciones que se establecen entre los diversos agentes que pugnan por la gestión de este patrimonio llegan a la hostilidad. Desde el grupo de investigación DIDPATRI (Universidad de Barcelona) nos vemos inmersas en la complejidad de esta realidad. (Diapositiva 2) En Cataluña, la gestión de la memoria histórica está centralizada por la Generalitat en el denominado Memorial Democrátic: una institución pública cuya misión principal es “la recuperació, la commemoració i el foment de la memòria democràtica a Catalunya (1931-1980), en concret la Segona República, la Generalitat republicana, la Guerra Civil i les víctimes per motius ideològics, de consciència, religiosos o socials, així com la repressió a persones i col·lectius per part de la dictadura franquista —incloent-hi la llengua i la cultura catalanes—, l’exili i la deportació”. A su vez, numerosas asociaciones actúan sobre el terreno para investigar, conservar, difundir y dar un uso social a los restos patrimoniales del conflicto, pero también a la recuperación de la memoria de los desaparecidos y de las historias más locales, individuales y familiares. Entre estas asociaciones, se encuentra el caso de Lo Riu: una pequeña asociación (son unos 15 miembros) que gestiona parte del patrimonio de la Guerra Civil española en La Fatarella. No sabemos si por incompetencia, por falta de interés o bien por espíritu de superioridad, el hecho es que, a veces, la administración pública no une sus fuerzas (y esfuerzos) a trabajar conjuntamente con aquellas asociaciones que, a veces, llevan años tratando de desenterrar (literalmente) la memoria de lo acontecido entre 1936 y 1939. Y, a veces, no sólo no unen esfuerzos, sino que incluso pueden llegar a actuar de forma enfrentada a las asociaciones. (Diapositiva 3) Como ejemplo, pondremos el caso de la gestión de las víctimas y desaparecidos por el conflicto en la zona del Ebro. Debemos tener en cuenta que, en la Terra Alta (comarca en la que se desarrolló, principalmente, la Batalla del Ebro), los agricultores suelen encontrar restos humanos en sus tierras mientras hacen sus tareas de cultivo. Todo el paisaje está impregnado de los restos de la batalla: trincheras, cráteres de proyectiles, restos de metralla, edificios en ruinas, fortines. Algunos de estos restos han sido recuperados por el Memorial o por asociaciones; otros, esperan ser recuperados; muchos otros, se destruyeron con la construcción de diversos