ECUMENISMO Y RECONCILIACION EN COLOMBIA. CARLOS ANGEL ARBOLEDA MORA. Revista Vida Nueva. Número 147. Junio 2016. Pp. 23-30. ISSN 21456038. Introducción histórica. En la conferencia misionera mundial de Edimburgo, convocada por la Sociedad de las Misiones en l910, con la dirección de J. R. Mott, se dio el paso que hoy se considera definitivo en el movimiento ecuménico: empezar a buscar la unidad de los cristianos. Allí, en esa conferencia, un delegado del Extremo Oriente, el Doctor Chang, dijo, hablando de lo que le habían dicho los destinatarios de la evangelización en Oriente: “Nos habéis enviado misioneros que nos han hecho conocer a Cristo, y os damos las gracias; pero también nos habéis traído vuestras divisiones y subdivisiones: algunos predican el metodismo, otros el luteranismo, el congregacionalismo, el episcopalismo. Os pedimos predicar el evangelio y que sea Jesucristo el que suscite en nosotros, por medio del Espíritu Santo, la Iglesia adaptada a nuestras necesidades y a la forma de ser de nuestra raza, que será la iglesia de Jesucristo en Japón, la Iglesia de Jesucristo en China, la Iglesia de Jesucristo en India, libre de todo “ismo” con la que vosotros la complicáis y complicáis la predicación del evangelio entre nosotros”. El movimiento ecuménico se inició, entonces, en el protestantismo, luego siguió en los católicos y los ortodoxos, con un esfuerzo grande por dar frutos de unidad. A esta iniciativa por la unidad de los que creemos en Cristo, se ha añadido entre los católicos el diálogo con las religiones no cristianas en busca de la comprensión y de la solidaridad y, aunque en este caso no se llame ecumenismo (sino diálogo interreligioso), se ha avanzado mucho en el respeto mutuo, el conocimiento y la acción caritativa conjunta. Más adelante, el catolicismo se adhirió a este movimiento especialmente en el Concilio Vaticano II, buscando la unidad de todos los cristianos en la única iglesia de Jesucristo. Sin embargo, el camino en Colombia no ha sido fácil por la insistencia en conceptos y dogmas, en tradiciones y costumbres, en costumbres sociales arraigadas. Hay una historia de malentendidos, desconfianzas, persecuciones… que ha generado odios y resentimientos. A principios del siglo XX y los años de 1950 y siguientes, se hizo por parte de la iglesia católica una agresiva campaña antiprotestante, que todavía algunos recuerdan con tristeza y dolor. Y de parte de los grupos cristianos, ha habido resentimiento, ataques y tergiversaciones. Podemos decir, que son tantos y tan fuertes los prejuicios sociales e históricos, que han hecho imposible el mutuo conocimiento entre nosotros. En Colombia el movimiento ecuménico ha marchado a paso lento por las siguientes razones: hay todavía una historia de resentimientos y dolores históricos por las agrias relaciones entre las iglesias sobretodo en la época de 1945 en adelante; no se ha considerado al ecumenismo una prioridad pastoral por la urgencia de solución del conflicto armado; no hay adecuada formación ecuménica de sacerdotes y pastores; la cultura