Correo de los lectores FMC. 2006;13(5):628-32 631 miento con clopidogrel, se decide no realizar punción lumbar y ha- cer tratamiento de neurosífilis, con 24 millones U/día de penicilina G sódica intravenosa durante 10 días, con buena tolerancia por par- te del paciente 3 . En la radiográfia de tórax se descarta la calcifica- ción de aorta ascendente que indique la presencia de una enferme- dad cardiovascular. Posteriormente, para el control de tratamiento se solicita una nueva serología, que fue RPR negativa y FTA abs positivo débil. La sífilis latente presenta pruebas treponémicas positivas en au- sencia de clínica, suele tener líquido cefalorraquídeo normal. Se diferencia en precoz (menos de 2 años) y tardía (más de 2 años). La sífilis tardía es fundamentalmente una enfermedad vascular, y las lesiones son secundarias a una endarteritis obliterante de las ar- teriolas terminales y de las pequeñas arterias, así como a las altera- ciones inflamatorias y necróticas consiguientes. La vasculitis leucocitoclástica 4 es una reacción de hipersensibi- lidad aberrante frente a un antígeno que puede ser un agente infec- cioso, un fármaco o alguna otra sustancia exógena o endógena; es un proceso inflamatorio de la pared vascular mediado por inmuno- complejos con histología específica, clínicamente se manifiesta co- mo púrpura palpable, de predominio en las extremidades inferio- res, aunque pueden observarse lesiones pustulosas, urticariformes, nodulares, etc. Puede afectar exclusivamente a la piel o formar parte de una enfermedad sistémica (gastrointestinal, renal, neuroló- gica). En la mayoría de los casos es idiopática. Se debe hacer trata- miento etiológico; si el cuadro es únicamente cutáneo, es correcta la abstención terapéutica por tratarse de un proceso autolimitado. La vasculitis leucocitoclástica en el contexto de infecciones por treponema es una entidad muy rara, en la revisión de la literatura médica sólo hemos encontrado un caso de sífilis congénita 5 que pre- sentó vasculitis leucocitoclástica con necrosis fibrinoide y células in- flamatorias, así como infiltrado predominante neutrófilo, leucocito- clasia y eritrocitos extravasados alrededor de los vasos sanguíneos. Patricia Lado Lema a , María Otero Palleiro b y Cristina Barbagelata López c a Residente de Medicina Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Elviña-Mesoiro. Complejo Hospitalario Universitario Juan Canalejo. La Coruña. b Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. b Servicio de Urgencias. Complejo Hospitalario Universitario Juan Canalejo. La Coruña. c Especialista en Medicina Interna. c Servicio de Medicina Interna. Complejo Hospitalario Universitario Juan Canalejo. La Coruña. España. Bibliografía 1. Dave S, Gopinath DV, Thappa DM. Nodular secondary syphilis. Der- matol Online J. 2003;9:9. 2. Goens JL, Janniger CK, De Wolf K. Dermatologic and systemic mani- festations of syphilis. Am Fam Physician. 1994;50:1013-20. 3. Baughn RE, Musher DM. Secondary syphilit lesions. Clin Microbiol Rev. 2005;18:205-16. 4. Koutkia P, Mylonakis E, Rounds S, Erickson A. Leucocytoclastic vas- culitis: an update for the clinician. Scand J Rheumatol. 2001;30:315-22. 5. Cam H, Taytan Y, Aji DY, Bilgi Z, Aydemir E, Demirkesen C. Conge- nital syphilis presenting with nephrotic syndrome and leucocytoclastic vasculitis. J Eur Dermatol Venereol. 2004;18:484-6. Pericarditis constrictiva tuberculosa Sr. Director: Paciente de 35 años de edad, que consultó por disnea de esfuer- zos moderados y edemas maleolares. Hace meses fue diagnostica- do de tuberculosis pulmonar y pericárdica que fue tratada con tu- berculostáticos. En la exploración se observaron: presión arterial de 130/80 mmHg, ingurgitación yugular positiva; auscultación cardiorrespi- ratoria: tonos rítmicos sin soplos, golpe pericárdico protodiastólico en punta, murmullo vesicular normal, y el resto sin hallazgos. La analítica y el electrocardiograma eran normales. En la radiografía de tórax se apreció una calcificación pericárdica (fig. 1). Se realizó una ecocardiografía, que reveló una cavidad de ventrículo no dila- tada con buena función sistólica. El grosor parietal era normal. Se observaban: aplanamiento diastólico de la pared posterior, nock pericárdico, aurícula izquierda dilatada y sin trombos, contractili- dad segmentaria normal, ventrículo derecho normal y con buena función, con dilatación del cono pulmonar, aurícula derecha nor- mal, patrón de llenado de tipo II con variación respiratoria amplia, válvula mitral, aórtica y aparato subvalvular normales, pericardio calcificado y sin derrame. En resumen, datos de engrosamiento pe- ricárdico con signos de constricción y congestión sistémica. Se practicó una resonancia magnética (RM), donde se observa en la zona anterior y lateral derecha del pericardio una imagen lineal que puede corresponder con la calcificación visualizada por otras técnicas de imagen (fig. 2). Se diagnosticó una pericarditis cons- trictiva tuberculosa. La pericarditis constrictiva es una enfermedad poco frecuente que puede ser clínicamente muy espectacular cuando se acompaña de calcificación pericárdica extensa. Su interés práctico radica en que, reconocida a tiempo, tiene un tratamiento quirúrgico curativo o muy favorable en la mayoría de los casos. La incidencia de peri- carditis tuberculosa en los pacientes con tuberculosis pulmonar es del 1-8%. En la radiografía de tórax, en el 50% de las formas crónicas se aprecia una extensa calcificación pericárdica que se aprecia mejor Figura 1. Radiografía de tórax en la que se aprecia una calcifica- ción pericárdica.