Leído en el Coloquio Internacional “Los mil pequeños sexos” (Buenos Aires, UNTREF: 14 de julio de 2016) Monumentos y diagramas del deseo Daniel Link (UNTREF/ UBA) Yo no sé si es una virtud o un defecto de nuestra lengua (carezco de la arrogancia categorial de Heidegger) pero en el español, que es la tercera lengua de comunicación del mundo, las nociones de genre y gender se dicen del mismo modo: género. Revisando unos archivos viejos para armar esta presentación, encontré unas frases mías referidas al genre pero que hoy bien podría asociar al gender. Jorge Borges, el escritor a quien no sé muy bien por qué este año estamos festejando, me autoriza a una traslación semejante. En Historia de la eternidad, hablando de las Kenningar, señaló que “son, para de alguna manera decirlo, objetos verbales, puros e independientes como un cristal o como un anillo de plata” (382). Mucho, mucho tiempo después, en Otras inquisiciones (1952) Borges dijo, esta vez de los textos de Quevedo: “Son (para de alguna manera decirlo) objetos verbales, puros e independientes como una espada o como un anillo de plata” (666). 1 Me cito, pues, à la Pierre Menard: el arte (de vivir: agrego ahora) aparecería allí donde algo (una expectativa, un horizonte de comprensión, una convención de género) se rompe. En los momentos más clásicos del siglo XX, el arte (de vivir) se levantó en contra de modelos puramente reproductivistas de la práctica para proponer una "transgresión" generalizada respecto de todo aquello que sostendría, por lo menos en hipótesis, a un género. Para Croce, las poéticas genéricas representan el "maggior trionfo d'ell'errore intellettualistico" y el único concepto realmente universal en la estética sería el puro goce de bellezza. Los géneros son, por lo tanto, falsos universales y sistemas de constricción ajenos al arte (de vivir) 2 . Del nominalismo de Croce hasta hoy son muchas las posiciones y los problemas suscitados por el género como categoría. Lo que queda claro, en todos los casos, es que el género se sobreimprime al arte (de vivir), sin coincidir con él y este es un rasgo del arte (de vivir) moderno. En “La ley del género”, Derrida renuncia a la noción de 1 Los ejemplos de repeticiones se multiplican. Véanse, para no insistir demasiado, las páginas 247 (Discusión) y 386 (Historia de la eternidad). El título de un volumen de la Biblioteca de Babel, Axaxaxas mlo, es un ejemplo del lenguaje austral de Tlön (435). Etcétera. 2 La posición (nominalista) de Croce, aparece glosada por Klaus Hempfer en su Gattungstheorie (Munich, 1973) de donde tomamos las citas de Croce.