Forthcoming in MIC GÉNERO 2016 – México Muestra internacional de cine con perspectiva de género Mujeres y cine: Nombrar un corpus, rescatar un legado y definir un lenguaje propio 1 Barbara Zecchi, University of Massachusetts Amherst 1. Nombrar un corpus El neologismo «gynocine» surge de la necesidad de definir y dar nombre a un corpus que se escurre de encasillamientos y enunciados. Términos como «cine femenino», «cine de mujeres», o «cine feminista», que se utilizan, a menudo indistintamente, para designar la producción cinematográfica dirigida por mujeres, han sido contestados tanto por cineastas (Heredero, 1998) como por la misma teoría fílmica feminista (Ruby Rich, 1978). Se han transformado en términos malditos. «Cine femenino» apuntaría a unas características que la sociedad patriarcal, en la división de los papeles de género, ha atribuido a la mujer (la sensibilidad, la emotividad, la fragilidad, etc.), características que definirían, ambiguamente, el tono del relato fílmico y no el género de sus autoras. «Cine de mujeres», en cambio, designaría más bien al receptor del producto cinematográfico — «de» en el sentido de «para»— y por tanto haría referencia a películas pensadas para el consumo de unas espectadoras (como, por ejemplo, el melodrama). «Cine feminista» por su parte, está fuertemente marcado por unas implicaciones ideológicas puesto que el feminismo es, en primer lugar —incluso cuando lo vaciamos de sentido hasta su empobrecimiento—, una actitud política. En definitiva, ni todo el cine dirigido por mujeres es necesariamente feminista, ni todo el cine feminista es dirigido por mujeres, aunque no hay que caer en una crítica «intencionalista» (como advierte Kuhn, 1982), ya que una película puede ser feminista a pesar de que su creadora (o creador) declare lo contrario. O, por supuesto, viceversa. La directora española Icíar Bollaín, en un provocativo artículo titulado «Cine con tetas» (1998), se desmarca con sarcasmo de cualquiera de estas definiciones, argumentando que el producto cinematográfico no está condicionado por el sexo del sujeto de la mirada, y mucho menos por sus órganos sexuales: «¿pero, dos tetas ven lo mismo que el poco culo cuando miran por la cámara? ¿Se monta diferente una secuencia con la cola? (1998: 51)». «Cine con tetas» se establece así como el texto emblemático de una postura bastante generalizada entre la mayoría de las directoras de los años 90, que identificaban la sexuación de su obra cinematográfica como una forma de reducción a sub‐producto: mientras que los hombres hacen «cine», las mujeres harían cine‐ femenino, cine‐de‐mujeres, cine‐feminista. El rechazo a la sexuación da origen a una paradoja: mientras se habla, por ejemplo, de cine francés, británico y hasta de cine vasco y de cine catalán —categorías que se interpretan como connotativas—, la clasificación de «femenino» se interpretaría como reductora. Este rechazo corresponde a una evidente y muy comprensible reacción en contra de lo que Adriana Cavarero (1997) ha definido como la fagocitación de la mujer por el hombre, sujeto «monstruoso» según la filosofa italiana, que pretende representar a las mujeres a pesar de nombrarse al masculino. Sin embargo, paradójicamente, en lugar de condenar la universalización masculina, estas cineastas rehúsan la sexuación femenina. Para acceder a la posición de sujeto del hecho fílmico, la mujer caería así en la negación de lo femenino, asumiendo implícitamente y perpetuando una de las bases que sustentan el sistema epistemológico patriarcal, por el cual lo masculino corresponde a lo universal y lo femenino a la desviación de la universalidad. Las declaraciones de Bollaín, como las de otras cineastas, podrían ser un mero dato anecdótico: no hay que apoyar el análisis de un texto en las intenciones de su «autor». Lo quieran o no, las cineastas hacen cine de mujeres y cine femenino, y, en algunos casos, feminista. Su cine es «counter‐cinema» (contra‐cine): no sólo se desmarca del gran modelo hegemónico —Hollywood— sino también de la producción comercial y de la tradición auterista del cine masculino español. 1 Este artículo resume y reelabora ideas y conceptos que he desarrollado anteriormente en otros trabajos (Zecchi, 2013, 2014a, 2014b y 2015).