nº 21 - SEPTIEMBRE 2014 CONFLICTOS LINGÜÍSTICOS ARTÍCULOS CENTRALES Sobre la necesidad de un índice de justícia lingüística Javier Alcalde Investigador en el Institut Català Internacional per la Pau Herodoto y otros griegos de la antigüedad dividían la humanidad entre aquellos que hablaban griego y los otros, los bárbaros. Miles de años después, las políticas lin- güísticas que aplican la mayoría de los países siguen, de alguna manera, la misma división. En este breve texto argumentaré que la promoción de la paz pasa irreme- diablemente por reducir las situaciones de discriminación entre los distintos grupos etno-lingüísticos. Para ello, una herramienta analítica capaz de evaluar el grado de justicia lingüística existente en las sociedades, proporcionando información sistemá- tica y rigurosa, puede ser un instrumento muy útil a la hora de diseñar políticas que contribuyan a reducir las tensiones inherentes en los estados multiculturales de la era de la globalización. Desde las relaciones internacionales, la ciencia política o la investigación por la paz, no siempre somos conscientes de una realidad sociolingüística fundamental: Nacio- nes Unidas cuenta con 193 estados, mientras el número de lenguas del planeta supera las 6000. Ello quiere decir que los casos en los que las fronteras estatales coinciden con las lingüísticas son más la excepción que la norma. Además, sabemos que la lin- güística es una de las dimensiones más importantes de la identidad de las personas y de las comunidades. Si ponemos en relación ambas cuestiones quizás podamos en- tender mejor porqué los problemas relacionados con la identidad están en la base de la mayoría de los conlictos violentos de los últimos 70 años.[1] Sabemos también que la mayoría de conlictos armados actuales son intraestatales. A menudo, se trata de minorías étnicas que reivindican sus derechos colectivos ante el gobierno central. Éste, a diferencia de lo que ocurre con otras dimensiones de la iden- tidad - como la religión -, no puede ser neutral en el caso de la lengua. El estado ne-