Edmundo O’Gorman tuvo la gentileza de escribir tantas páginas y tan llenas de contenido que cualquier estudio- so de su obra tiene que trazarse algún plan para abordar- la. No me encuentro en tal categoría, sin embargo, la influencia que ejerció en mi formación, muy probable- mente sin saberlo, me coloca en la situación del atrevi- miento por agradecimiento. He dado el título a estas páginas de El fantasma de la Historia Nacional, porque creo en ese fantasma como pienso que creyó el maestro en más de uno, habitantes, muchos de ellos, del mundo de los historiadores. Si no hubiera sido así, no estarían mencionados en algunos de sus textos, como es el caso de uno de sus discursos ya tardíos, “Fantasmas en la narrativa historiográfica” 1 en el que se refiere a los que suelen rondar a quienes comuni- can su saber sobre el pasado de manera que en vez de hacer de la historia algo semejante a la vida, es decir, cambiante, sorpresiva, accidentada, atrapan el acontecer en modelos fijos, intentan explicarlo con fórmulas mecá- nicas de causas y efectos, y además, prohiben por todos los medios decir cosas que no se pueden probar. Esos fantasmas que Edmundo O’Gorman supo detectar des- de sus tempranos años, fueron sin duda los que marca- ron un tipo de mirada hacia el pasado del que dejó constancia en el tratamiento de muchos de sus temas predilectos. Consciente de su presencia luchó contra ellos en las páginas impresas y en los foros en los que defendió su concepción de la Historia como quehacer y al mismo tiempo fueron sin duda los mejores aliados para dar cuenta de su inconformidad con las versiones de lo que aquí he llamado la Historia Nacional. Sin embargo, y por paradójico que parezca, es pre- cisamente la Historia Nacional, como concepto, la que en algunos momentos se me presenta como el fantasma que acompañó en muchos tramos el notable trabajo de don Edmundo, sólo que, a diferencia de los antes invo- cados, no forma parte de las huestes fantasmales del tipo de actividad histórica que él reprobaba, sino que colabora con el historiador para animar, quiero decir, para dotar de alma sus palabras encargadas de pronunciar mensajes sobre ella. Hay entre los textos de don Edmundo cuatro que suelen agruparse para conocer su pensamiento sobre el acontecer de la nación mexicana, en su situación ya de nación emancipada. Dados a la imprenta desde que estu- viera cerca de sus cuarenta años de vida, el primero que data de 1945: Fray Servando Teresa de Mier Noriega y Guerra. 1765-1827, hasta que poco después de sus se- tenta, diera a conocer su México, el trauma de su histo- ria en 1977, produjo en medio de esas dos fechas, dos trabajos se significan de manera especial, se trata de “Pre- cedentes y sentido de la revolución de Ayutla”, (1954) REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE MÉXICO | 15 El fantasma de la Historia Nacional Evelia Trejo 1 Edmundo O’Gorman, “Fantasmas en la narrativa historiográfica” es la alocución leída por su autor en la Universidad Iberoamericana en la ceremonia de recepción del Doctorado Honoris Causa en Humani- dades, el 4 de octubre de 1991, es decir cuando estaba cercano a los ochenta y cinco años de edad. El texto fue publicado en 1992 por la misma Universidad y el Centro de Estudios Históricos CONDUMEX y, asimismo, se publicó en Nexos, número 175, julio de 1992, pp. 49-52. © Archivo fotográfico Manuel Toussaint del IIE/UNAM