APORTES AL TRATAMIENTO DE LA DIVERSIDAD SOCIAL EN LA REDUCCIÓN DEL RIESGO URBANO Alejandro Linayo Centro de Investigación en Gestión de Riesgos - CIGIR Red Latinoamericana de Estudios Sociales en Prevención de Desastres - LARED INTRODUCCION: Un aspecto fundamental que caracteriza a la gestión integral del riesgo de desastres, es su afán por propiciar la comprensión e intervención de aquellos aspectos, tanto internos como de entorno, que inciden en la construcción social de los riesgos y que siempre preceden la ocurrencia de desastres. Desde esta aproximación, la pregunta que la gestión del riesgo socio-naturales y tecnológicos invita a abordar, lejos de limitarse a conocer qué tipo de mecanismos operativos debemos diseñar para responder mejor ante el próximo desastres, apunta a conocer qué tipo de prácticas locales de desarrollo, tanto sociales como institucionales, pudieran promoverse en un asentamiento humano, a fin de evitar que el mismo esté expuesto al riesgo de un desastre. Los retos que estos cuestionamientos imponen hoy son notables, y en el abordaje de los mismos ha sido reconocida ampliamente la importancia que tiene la diversidad interpretativa y valorativa que sobre el riesgo tienen los distintos actores sociales que hacen vida en una localidad. Una diversidad que en el caso latinoamericanos acarrea retos adicionales y que parten de la evidencia que demuestra que eso que en nuestros países llamamos desarrollo urbano pareciera estar cada vez más lejos de satisfacer las necesidades básicas de la mayoría de los habitantes de nuestras ciudades, y que ello constituye un hecho que potencia la construcción de escenarios inaceptables de riesgo de desastres que bien pudieran ser entendidos como manifestaciones de la necesidad genuina de sobrevivir que tienen los sectores más olvidados de nuestras sociedades. A lo largo de las próximas páginas presentaremos tanto algunos aportes teóricos y metodológicos, como algunas experiencias concretas que se han venido desarrollando en Venezuela con el fin de caracterizar y abordar de manera más eficiente, los retos que la diversidad social impone a las iniciativas para la gestión integral del riesgo urbano. Unas iniciativas que priorizan el reconocer que en toda iniciativa de intervención social orientada a reducir el riesgo de desastres, coexiste una interpretación “formal” del problema (comúnmente sostenida por los agentes institucionales) y una interpretación socio-cultural (manejada por la población vulnerable), y que el éxito del abordaje que desde ellas se promueven dependerá en buena medida del número y la calidad de los canales y espacios de comunicación e intercambio que logren establecerse entre dichas visiones.