La calidad de la educación como mecanismo de control social Avance de investigación en curso Grupo de Trabajo No. 25: Educación y Desigualdad Social Mercedes Gabriela Vázquez Olivera Resumen Este trabajo busca contribuir a la reflexión colectiva de los significados y alcances que han tenido las reformas educativas centradas en la calidad de la educación, específicamente el papel que juegan con relación al control social. Aporta elementos sobre la concepción de la educación en el orden social neoliberal que subyace a esas reformas y destaca los mecanismos y regulaciones que se han instrumentado a partir de la equiparación de la calidad con la evaluación y de ésta con la medición a través de instrumentos estandarizados. Un rápido recorrido por las modificaciones recientemente impuestas al trabajo docente en México, da cuenta de algunas de las formas de control social que se esconden tras el objetivo de la calidad educativa. Palabras clave: calidad, regulación, control social Al finalizar el siglo XX, los organismos financieros internacionales señalaron la calidad como el problema central de la educación de los países latinoamericanos y la postularon como el objetivo a alcanzar a través de una nueva oleada de reformas que se introdujeron en los sistemas educativos de la región, especialmente en el nivel básico. De acuerdo con los diagnósticos realizados por el Banco Mundial (2000) la baja calidad de la educación se refleja en los altos índices de reprobación, deserción y rezago asociados a la obsolescencia de planes, programas y materiales de estudio, así como a la insuficiente formación y actualización de los maestros y a la persistencia de un modelo de gestión burocrático y jerarquizado. Para hacer frente a esas limitaciones se planteó la necesidad de centrar la atención en los resultados del aprendizaje, aumentar las exigencias a los docentes, reducir la burocracia otorgando mayor autonomía de gestión a las escuelas, e incorporar las nuevas tecnologías de la información y la comunicación a los procesos educativos. Las reformas construidas en torno al objetivo de la calidad, al igual que las anteriores, han sido adecuaciones a través de las cuales se busca alcanzar la mayor congruencia posible entre el funcionamiento de los sistemas educativos y el orden social neoliberal. A decir de Friedrich A. Hayek (1982), quizá el más importante ideólogo del neoliberalismo, un “orden espontáneo que se genera a sí mismo para los asuntos sociales…” a partir de la participación de los individuos en el juego del mercado “sin ningún obstáculo impuesto por la comunidad o el Estado.” (p.181) Un orden social en el que, explica Hayek (1996), “disponer de un amplio caudal de conocimientos básicos para la adecuada preparación cultural constituye, sin duda, el supremo bien que es dable alcanzar a cambio de un precio…”, pero en el cual “no existen razones que induzcan a pensar que, si los superiores conocimientos que algunos poseen llegaran a ser de dominio general, mejoraría la suerte de la sociedad.” (p.449) Un ordenamiento en el que, como especifica Milton Friedman (1966), otro de los “padres” de esa corriente, se propicia el surgimiento de un mercado educativo con una gran diversidad de escuelas compitiendo por los alumnos, y en el que la función del Estado debiera limitarse a asegurar que “las