COSECHA ROJA. LA CONFLICTIVIDAD OBRERA RURAL EN LA REGIÓN PAMPEANA, 1900-1937 (1) WALDO ANSALDI (2) A Francisco Delich, quien hace ya mucho tiempo despertó mi entusiasmo por los estudios rurales. Y por un montón de cosas..., más allá de ulteriores diferencias. ...la tarea principal de la sociología es descubrir -detrás de las costumbres, reglas y rituales- orientaciones culturales y movimientos sociales en conflicto, de los cuales deriva directa o indirectamente la mayoría de las prácticas sociales. Alain Touraine, El regreso del actor. I. INTRODUCCIÓN Si, como se ha dicho alguna vez, la memoria colectiva es la historia del poder, es harto evidente que una parte sustancial de la historia de las clases subalternas ha sufrido una verdadera amputación. Ciertamente, la operación ha sido exitosa. Lo ha sido mucho más en el fundamental espacio rural de la sociedad Argentina. En efecto, paradójicamente, siendo un país estructuralmente agrario, Argentina no cuenta aún con una historia rural global sólida, científicamente elaborada, si bien existen excelentes trabajos sobre temas parciales (ganadería, colonización, por ejemplo). Es cierto que ahora está disponible la destacable visión de conjunto sobre la región pampeana realizada por el geógrafo francés Román Gaignard, obra en la cual, significativamente, está excluida la dimensión conflictiva, excepto el breve tratamiento del Grito de Alcorta. (3) Frente a ese panorama tenemos, en cambio, la consagración de una historia -oficial o revisionista, para el caso poco importa la diferencia ideológica- de uso y consumo general e incluso popular, presentada como argentina, como nacional o como del conjunto de la sociedad, que se limita a una dimensión espacial urbana, por añadidura casi exclusivamente desplegada en el locus restringido de 200 km 2 de su capital, la ciudad de Buenos Aires (el 0.005 % de la superficie total del país), y de la que sólo participan grandes hombres solos. Es una historia de quienes aparecen detentando el poder político, lo cual no significa que la apariencia sea efectivamente la realidad. Adicionalmente, los historiadores de las clases subalternas -sean éstas los obreros industriales y de servicios, sean esos equívocos sectores populares (una manera cómoda de eludir y dejar sin respuestas los desafíos de construir, o al menos de reflexionar sobre, una teoría de las clases sociales en y de la sociedad argentina)- se han dedicado casi exclusivamente a colectivos sociales urbanos. Por cierto, han producido una significativa cantidad de trabajos -algunos excelentes- que han renovado y ampliado el campo de conocimiento histórico. Pero también es cierto que el grueso de ese