1 in Lo transnacional. Instrumento y desafío para los pueblos indígenas, Morin F. y Santana R. (ed.), Quito, Abya Yala, 2002, pp. 169-201 MANEJAR LA COMPLEJIDAD DEL TRANSNACIONALISMO. A propósito de algunas de las redes de los migrantes oaxaqueños 1 Françoise Lestage Panfila y su esposo son dueños de dos casas : una en su localidad de origen en Oaxaca, otra en Tijuana, en la frontera norte de México. También rentan una tercera en San Isidro, a unos kilómetros de la “ Línea ” fronteriza, en el lado estadounidense. Durante tres años seguidos – de 1997 a 1999 – y con la colaboración del hermano de Panfila y de su esposa, la pareja ha financiado la mayor parte de una fiesta religiosa en Tijuana (México), mientras vivían en California (USA) ; en 1994 también participó económicamente en la fiesta del santo de su pueblo en el estado de Oaxaca (México) 2 . Como se advierte en el caso de Panfila y de su esposo, la migración internacional conduce a los indivíduos a vivir y a tener compromisos sociales – en este caso son también religiosos – en varios lugares de dos o más paises, de manera casí simultánea. La migración internacional no sólo tiene un efecto económico, social y cultural sobre las personas sino también sobre los paises de origen de los migrantes. En el caso de México, se convirtió en uno de los principales recursos del país : en 1996, las remesas llegaban a ser de 4,5 mil millones de dólares y rebasaban los ingresos del petróleo y del turismo (Velasco, 1998 : 157). Además, los innumerables movimientos migratorios del siglo veinte han creado un “ sistema sociocultural transnacional ” (Espinosa, 1998) que se caracteriza por su extrema heterogeneidad. No sólo lo constituyen personas y bienes sino tambien valores, conceptos, símbolos y elementos culturales que recaen en quienes son afectados de alguna manera por los flujos migratorios, sean o no migrantes. La migración internacional de las poblaciones indígenas se inscribe en este amplio movimiento que parte de México y de los paises de América Central o del Sur para acabar en Estados Unidos y en Canadá. Sus mecanismos se parecen a los que rigen la migración de otros migrantes, en particular el uso de redes – familiares, de pueblo, regionales o nacionales – que facilitan la migración y limitan sus costos tanto financieros como sociales o sicológicos. Gracias a esas redes, los migrantes se procuran un empleo y una casa, lo que les permite instalarse en el lugar de llegada. Siempre gracias a ellas, disfrutan de un medio social y cultural conocido que les protege de una brusca ruptura con su vida en el país de origen. 1 Agradezco a la fundación Singer-Polignac por su ayuda financiera así como a Guillermo de la Peña por su lectura y sus consejos. 2 Notas de campo, Tijuana, 1997 y 1999.