Rev. bras. hist. educ., Campinas-SP, v. 12, n. 3 (30), p. 15-44, set./dez. 2012 15 http://dx.doi.org/10.4322/rbhe.2013.002 1 Este artículo es una versión revisada, actualizada y ampliada del original inglés, publicado en la revista Paedagogica Historica, v. XLII, n. I-II (2006), p. 127-141. * María del Mar del Pozo Andrés es catedrática de Teoría e Historia de la Educación en la Universidad de Alcalá (España), directora del Departamento de Ciencias de la Educación, co-coordinadora del Máster Interuniversitario “Memoria y Crítica de la Educación” y secretaria de la Sociedad Española de Historia de la Educación. Fue miembro del Comité Ejecutivo de la International Standing Conference for the History of Education entre los años 2006 y 2012. ** Sjaak Braster es catedrático emérito de Historia de la Política Educativa en la Universidad de Utrecht y profesor titular de Sociología en la Universidad Erasmus de Rotterdam (Países Bajos). Fue presidente de la Sección de Organización, Política y Educación de la Asociación Holandesa de Investigación Educativa. Fue el presidente del Comité Organizador de la International Standing Conference for the History of Education (Utrecht, 2009). El movimiento de la Escuela Nueva en la España franquista (España, 1936-1976): repudio, reconstrucción y recuerdo 1 María del Mar del Pozo Andrés* Sjaak Braster** Resumen: En este artículo analizamos las diferentes fases de la relación del movimiento de la Escuela Nueva con la llamada “nueva pedagogía española”. En la primera fase (1936-1949), las características predominantes fueron el repudio y el silencio. No sólo se criticó a la Escuela Nueva, sino que también se la invisibilizó. En la segunda fase (1950-1962), la generación más joven de pedagogos españoles– aquellos que se formaron al inal de la década de los años cuarenta- iniciaron la reconstrucción del movimiento de la Escuela Nueva. Al haberlo redescubierto, les entusiasmó, reservándole el cariño que normalmente se guarda para los descubrimientos personales. Ellos fueron los que formularon nuevas interpretaciones de conceptos clásicos, como el de “actividad”, que habían sido los íconos lingüísticos de las nuevas tendencias pedagógicas. En la tercera fase (1963-1976), hubo un intento generalizado de apropiación de algunos de los elementos dominantes en la cultura pedagógica