Por activa y por pasiva * Silvia Jiménez, Rafael Marín {sjimenez, rmarin}@seneca.uab.es 1. Introducción El estudio de lo que tradicionalmente se conoce como complemento agente y su relación con el fenómeno de la pasividad encierra una serie de interrogantes para los que todavía no disponemos de respuestas plenamente satisfactorias. En una primera aproximación al problema, se suele admitir que una construcción pasiva entra en relación diatética con una variante activa con la cual comparte una misma red argumental. Desde esta óptica, el papel del denominado complemento agente resulta crucial. Aunque tradicionalmente se ha asumido que este complemento es un adjunto y, por tanto, un elemento opcional, un análisis pormenorizado de las construcciones pasivas muestra que su presencia es obligatoria en muchas ocasiones, y no está exenta de restricciones en otras. Pero antes de ocuparnos de la supuesta optatividad de su presencia, conviene detenernos un momento en su supuesta agentividad. De acuerdo con De Miguel (1992), el denominado complemento agente no siempre es agente. Los ejemplos que aparecen a continuación, tomados de De Miguel (1992), ilustran el alto grado de variación temática que podemos encontrar: (1) a. Guille fue asesinado por María. b. La carta fue recibida por Guille. c. El profesor es temido por sus alumnos. Como muestran las oraciones anteriores, y otras que irán apareciendo, en algunos casos el complemento introducido por por hace, en efecto, referencia al agente; en otros, sin embargo, se expresa más bien el experimentante o la causa. Por ello, parece aconsejable sustituir el término ‘complemento agente’ por el más neutro apelativo ‘sintagma-por’, como propone De Miguel (1992, 1999). Para el análisis que desarrollamos aquí, basado en el aspecto léxico y la causatividad, vamos a comparar el papel que desempeña el sintagma-por en cuatro tipos de construcciones, relacionadas en mayor o menor medida con el fenómeno de la pasividad, en torno a las cuales se estructura la parte central de este trabajo. En la sección 2 estudiamos la pasiva perifrástica; en la 3, nos ocupamos de la construcción de ESTAR + participio; en la 4, de la pasiva refleja, y en la 5, de la construcción anticausativa. 2. La pasiva perifrástica Como es sabido, hay una clara relación entre pasividad y transitividad: para que un verbo pueda pasivizarse debe ser transitivo. Junto a esta condición sine qua non, conviene tener en cuenta también consideraciones de índole aspectual y temporal. * Este trabajo ha sido presentado en el IV Congreso de Lingüística General, celebrado en Cádiz, del 3 al 6 de abril de 2000. 1