El patrimonio cultural de Cundinamarca: reflexiones en torno a la valoración de lo local David Cohen D. Conservador – restaurador de bienes muebles y magíster en patrimonio cultural y territorio. Desde hace más de diez años ha trabajado como docente e investigador en temas de patrimonio. Actualmente está vinculado a la Pontificia Universidad Javeriana, a la Universidad de Los Andes y a la Fundación Erigaie. Introducción Patrimonio Cultural es una palabra que cada día se utiliza con mayor frecuencia en diferentes ámbitos y contextos, a tal punto que se sirve, como un comodín en un juego de naipes, para designar diferentes cosas como objetos, edificios, lugares y expresiones. Pero este fenómeno de popularidad del término, ha hecho que se olvide que las palabras remiten a conceptos, a ideas que no son estáticas y que van evolucionando en el tiempo. Desde 1972 cuando la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura por su sigla en inglés) celebró la primera Convención de patrimonio mundial hasta el día de hoy, ese concepto que encierra la palabra, ha tenido muchos cambios que a veces no son tan fácilmente comprensibles; de hecho, en sus comienzos y tal y como se aprecia en el texto de la convención, patrimonio hacía referencia a tres cosas: -los monumentos: obras arquitectónicas, de escultura o de pintura monumentales, elementos o estructuras de carácter arqueológico, inscripciones, cavernas y grupos de elementos, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia, - los conjuntos: grupos de construcciones, aisladas o reunidas, cuya arquitectura, unidad e integración en el paisaje les dé un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia, - los lugares: obras del hombre u obras conjuntas del hombre y la naturaleza así como las zonas, incluidos los lugares arqueológicos que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista histórico, estético, etnológico o antropológico 1 . Debido a esta definición, que a pesar de tener más de cuarenta años continúa más o menos vigente, la idea de monumento se volvió sinónimo automático de patrimonio, cuando en realidad, están designando cosas muy distintas como se verá más adelante. Pero más allá del asunto del lenguaje y su correcto uso, lo que está de fondo es el hecho de confundir dos ideas (monumento y patrimonio) que parecen ser contradictorias, así como los problemas prácticos que se derivan de esta confusión. Y es que el asunto cobra mayor relevancia cuando se trata de casos concretos, cuando se lanza la pregunta ¿Cuál es el patrimonio cultural de una vereda, un municipio o un departamento?, dado 1 UNESCO, Convención sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural (París: Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, 1972), artículo 1.