Hoevel, Carlos. “La globalización vista desde el sur II”. Revista Communio, septiembre 1999. La globalización vista desde el sur II Carlos Hoevel 1 Vista desde el sur la globalización parecía al principio un viento fresco que venía a despejar las brumas del pasado: hoy ya se parece más a un temible huracán que avanza rápida e inexorablemente sobre todas las formas de vida económica, social y cultural existentes, modificándolas de manera radical y dejando a su paso resultados por ahora bastante inciertos. Según escucho y observo a mi alrededor, me parece que la percepción de la globalización aquí en el "sur" - aclaro que no hablo del sur del mundo en general sino sólo del sur de América y más precisamente del cono sur de América del Sur y, en última instancia, de la Argentina, mi propio país- es algo diferente de la que tienen en el "norte". Pero ¿por qué? ¿en qué se diferencia la perspectiva del sur de América de la de otras regiones de la Tierra? Para explicarlo creo que es necesario primero un rápido repaso del proceso histórico de la región y del país que nos llevó a nuestra actual percepción de la globalización. De la primera globalización a la economía protegida Hasta los años treinta nuestra región formó parte de la hoy llamada "primera globalización" en la que existía una importante vinculación a los mercados europeos fuertemente demandantes de materias primas, especialmente de alimentos, por la que nuestros países pudieron colocar con gran éxito sus productos y lograr como resultado grandes acumulaciones de capital que, aunque en pocas manos, proporcionaron a nuestros países un importante éxito económico a principios de siglo. Sin dudas el país más beneficiado por esta situación fue la Argentina la cual en 1913 llegó a ser la séptima economía del mundo. Sin embargo, aquel modelo de economía agroexportadora, a pesar del rédito que dejaba, no solucionaba el problema de carecer de una verdadera industria que agregara valor a nuestro productos. Así, cuando los precios internacionales de materias primas comenzaron a bajar, se entrevió la futura decadencia económica. Por otra parte, a estos signos, que ya eran visibles en los años treinta, se agregaba el problema social: la falta de una verdadera industria había mantenido siempre un sistema social fuertemente polarizado (en menor medida en la Argentina que era y es el país con mayor clase media de 1 El autor es profesor de filosofía de la economía e investigador del Centro de Estudios de la Sociedad Industrial de la Universidad Católica Argentina.