1 Artítulo publicado en la Revista de Occidente nº 328. Septiembre 2008 Versión Pre-print Páginas 67-83 “La muerte de la fotografía: la revolución digital y la crisis de identidad del medio fotográfico” Autor: Javier Marzal Felici Profesor Titular de Comunicación Audiovisual y Publicidad Universitat Jaume I Departamento de Ciencias de la Comunicación javier.marzal@uji.es El medio fotográfico ha sido caracterizado tradicionalmente como una forma de representación que mantiene una estrecha relación con lo real, en tanto que huella e índice, al tratarse de una imagen que “rinde una cuenta fiel del mundo” (Dubois, 1986: 19). Su aparición en el segundo cuarto del siglo XIX provocó una crisis sin precedentes en la historia de las artes plásticas, por haber contribuido a liberar a la pintura de su “obsesión por la semejanza” (Bazin, 1990: 23-30), y haber provocado, si se quiere indirectamente, el desarrollo de las artes no figurativas (Stelzer, 1981; Scharf, 1994), puesto que la fotografía venía a culminar, con una eficacia hasta entonces desconocida, la concepción del arte como mímesis. La tranformación tecnológica de la fotografía en la última década, de soporte fotoquímico a digital, ha revitalizado el debate sobre la identidad de la fotografía. Nos hallamos, pues, ante una forma de expresión que actualmente, por su capacidad para la manipulación de la imagen y para ocultar, al mismo tiempo, los rastros de la enunciación fotográfica, ya no puede ser concebida como certificación de lo acontecido en el pasado (Barthes, 1990: 139). En el ámbito del fotoperiodismo se asume como práctica habitual “retocar” las fotografías, para hacerlas más creíbles, verosímiles, impactantes o estéticas. De este modo, la fotografía digital parece haberse convertido en una forma de expresión “bajo sospecha”, que ha perdido su credibilidad como forma de comunicación veraz y fiable. En las siguientes páginas, nos proponemos reflexionar en torno al estatuto de la fotografía digital con el fin de mostrar que la indicialidad de la fotografía, analógica –fotoquímica- o digital, en realidad no ha sido nunca un rasgo ontológicamente estable, sino que la llamada “manipulación” forma parte de su propia esencia expresiva, en tanto que producto cultural. En este orden de cosas, y a propósito del debate sobre la identidad de la fotografía en los campos de la teoría de la información periodística y de la filosofía y crítica de arte, en cuyo contexto cobran una importancia creciente las perspectivas próximas a los llamados