La idea de la ‘contrarrevolución’ es uno de los supuestos más importantes de la teoría (post)operaista a fin de elaborar una genealogía del postfordismo y la precariedad. Por ‘contrarre- volución’ entiende el (post)operaismo la respuesta capitalista a las luchas de los años ‘60 y ‘70: luchas centradas en el recha- zo del trabajo; que desafiaban al control capitalista del trabajo durante el régimen de fábrica; y que abrieron un espacio de crisis de todo el régimen de producción y de regulación polí- tica y cultural. a) La fuerza de la diferenciación inmanente: una nueva disposición de la subjetividad por “prolife- ración rizomática”. Las revueltas de los años sesenta y setenta produjeron una radical transformación de la subjetividad. No afectaron sola- mente a los sectores directamente movilizados, sino a capas sociales mucho más amplias. Había una dinámica de fondo en las diferentes luchas: el enfrentamiento con las instituciones disciplinarias. Dicho de otro modo, el objetivo prioritario de la revolución del ‘68 fueron las relaciones de dominación exten- didas por todo el cuerpo social y lo que en ese momento pare- cían ser sus modalidades más características: la burocracia, la jerarquía, el patriarcado y la disciplina. Este cuestionamiento de las instituciones disciplinarias y normalizadoras afectaba tanto a las fábricas como a la sexualidad o a la familia. Estas luchas desbordaron las modalidades de encuadra- miento tradicionales de la izquierda –partidos y sindicatos. El marxismo, como instrumento eficaz de modernización, ope- ró una unificación y homogeneización de mundos en el único mundo posible de la clase. La clase obrera se pensó a sí misma La contrarrevolución: la respuesta capitalista al rechazo subjetivo de las instituciones disciplinarias. Antonio Gómez Villar