Psicología social y conducta artística: el arte, entre el individuo y la sociedad Ana María ULLAN DE LA FUENTE Departamento de Psicología. Universidad de Salamanca. Manuel H. BELVER Son varias las perspectivas de estudib de la conducta humana en general y de la conducta artistica en particular que pueden adoptarse. Estas perspec- tivas de análisis no sólo determinan el tipo de preguntas que nos haremos acerca del hombre y de su comportamiento, también determinan el método que utilizaremos para contestarlas y, por supuesto, el tipo de respuestas que obtendremos. Son la base, por tanto, del conocimiento que tenemos sobre el ser humano y de las vías a través de las cuales logramos dicho conoci- miento. Estas distintas perspectivas podemos situarlas (Tajfel, 1984) en un con- tinuo que extendería desde lo biológico, a través dc lo psicológico y lo so- ciopsicológico, hasta lo sociológico. De alguna forma representan ópticas, puntos de mira, del comportamiento que son importantes, como muy bien señala Bandura (1987), porque preseleccionan los determinantes y los me- canismos del funcionamiento humano que se exploran con mayor profundi- dad y los que se dejarán sin analizar, así como los instrumentos de análisis que se elaborarán para explorar aquellos factores que se consideran más relevantes. El nivel biológico estaría básicamente interesado por los determinantes genéticos y fisiológicos de la conducta. Según Bunge y Ardila (1988) el su- puesto básico de la psicobiología es que la conducta de los animales dotados de sistema nervioso está controlado por este último y que su vida mental y subjetiva, en caso de existir, es una colección de procesos neurales. La psi- cobiologia parte, pues, de la hipótesis de acuerdo con la cual todos los suce- sos mentales son sucesos biológicos de un tipo muy especial, y se plantea el problema de identificar los sistemas neurales cuyas actividades específicas o Arte. Individuo y Sociedad, it 0 3, 147-151. Editorial Universidad Complutense. Madrid, 1990