Instituto de Ecología, UNAM No. 7 Enero 2013 Publicación del Instituto de Ecología UNAM = o i 17 Víctor L. Barradas La isla de calor urbana y la vegetación arbórea La Isla de Calor Urbana El ser humano por instinto tiene la necesidad de construir un lugar donde se sienta más que nada seguro y con la consiguiente comodidad, en un principio creó o construyó espacios para vivir y desarrollarse como las casas-habitación. Actualmente, al conjunto de estos asentamien- tos humanos se les llama ciudades, poblados, comunidades, etcétera, que modiican drástica- mente las condiciones naturales del sitio donde se ubican; estas condiciones son más marcadas en una ciudad. La sustitución drástica de los siste- mas originales por elementos urbanos (como pavimento y ediicaciones) altera el clima a es- cala local y regional, ya que el balance de energía se altera. En ausencia de ventilación, el clima urbano es el resultado del efecto de la radiación que reciben las supericies de la ciudad y que se disipa en la atmósfera. Esto último sucede a través de mecanismos de calentamiento del aire (por ejemplo, la supericie urbana calienta el aire vecino), de evapotranspiración de la ve- getación y todo aquel calor almacenado en el te- jido urbano. En las ciudades la evapotranspira- ción se reduce de manera abrupta, debido a que las áreas húmedas o las que producen humedad son muy reducidas además de que los materia- les de construcción no cambian sus propieda- des térmicas, esto es la cantidad de energía que almacenan es constante. En consecuencia, el caldeamiento del aire cercano a la supericie del suelo aumenta generando el fenómeno de la isla de calor urbana (ICU) que se caracteriza princi- palmente porque la temperatura del aire es más elevada en el área urbana que en los alrededores rurales, y que clásicamente se puede considerar como un cambio climático local o regional. El comportamiento de la ICU de- pende de la carga de calor urbano debido al calor de combustión (por ejemplo de combus- tible para el transporte), la contaminación at- mosférica, el intercambio de calor debido a la turbulencia incrementada por los ediicios, la cantidad limitada de supericies húmedas, así como las estructuras y materiales urbanos. Así, la ICU puede estar presente a diferentes escalas, dependiendo de su localización geográica, de las condiciones climáticas prevalentes y princi- palmente del uso de suelo. Especialmente en la Zona Metro- politana de la Ciudad de México, la desmedi- da urbanización y el aumento de la población humana, han llevado a generar un cambio cli- mático en el que la diferencia máxima de tem- peratura entre el área urbana y rural puede ser normalmente de 3 a 5 °C. Sin embargo, en días especiales, dependiendo de las características meteorológicas, la diferencia de temperatu- ra puede llegar a ser de hasta 10 °C entre por ejemplo la zona centro de la Ciudad de México y una rural, como Xochimilco. Este aumento en la temperatura del área urbana involucra un efecto directo en el índice de confort térmico humano, donde in- La temperatura en las urbes es mayor que en las zonas verdes que las rodean. Imagen: cortesía de Windows to the Universe.