1 Anarquismo y cristianismo Félix García Moriyón Autores Varios: Carlos Díaz. Testimonio y Pensamiento. Madrid: Familia Díaz Pérez e Instituto Emmanuel Mounier, 2014. pp. 173-182 Primero las relaciones personales Mi relación personal con Carlos Díaz comenzó en 1973, cuando se convirtió de hecho, que no de derecho, en la persona que más me orientó en la elaboración de mi tesis doctoral sobre el pensamiento anarquista español. Allí nació también una amistad que me honra y que dura ya más de 40 años; un amistad reforzada por el hecho de que nuestras respectivas esposas estudiaron juntas la carrera y también hicieron amistad. Anterior fue mi conocimiento de sus escritos. En el otoño de 1970, recién dejado el Seminario e iniciado mi segundo año de los estudios de filosofía y letras, leí un artículo suyo en Cuadernos para el Diálogo; el título era algo así como «Anarquía y cristianismo». Esa lectura, junto con otras, como La lucha por la vida de Pío Baroja, fue decisiva para que mis inquietudes socio-políticas se decantaran por el anarquismo. La posterior lectura de la obra de Mounier Anarquía, y personalismo, más la amplia bibliografía de libros escritos por anarquistas y estudios sobre el anarquismo completó mi formación inicial. Nuestra colaboración intelectual se tradujo en la publicación de dos pequeñas, pero muy exitosas, obras en la editorial Zero-Zyx: 16 tesis sobre el anarquismo y Ensayo de pedagogía utópica (que pasó a titularse Ensayo de pedagogía libertaria poco después, muerto el dictador). Yo empecé a colaborar estrechamente con Zero-Zyx y a militar en Liberación, hasta 1979, manteniendo contacto con Carlos durante todo ese tiempo, especialmente en la Revista Católica Internacional Communio. En 1984, Carlos fundó el Instituto Emmanuel Mounier y, aunque no participé en la fundación, sí formé parte del mismo desde el principio, más bien como socio de cuota que como militante con dedicación. He venido colabarando esporádicamente en algunas de sus actividades y en la revista Acontecimiento, a cuyo consejo de redacción me he incorporado mucho más tarde, ya en 2012. Una cierta distancia se produjo a partir de la publicación del libro Contra Prometeo (1980), momento en el que Carlos Díaz marca con nitidez las diferencias que existen entre anarquismo y cristianismo. Nada que objetar, en principio, a esas diferencias pues