45 EnERO-AbRIl 2015 La peste bubónica en Ensenada La visita del médico estadounidense Samuel Bates Grubbs Arturo Fierros Hernández arturo Fierros hernÁndez. Investigador y académico. Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Baja California. Ha pu- blicado diversos artículos y reseñas sobre salud pú- blica en México. Autor del libro Historia de la salud pública en Baja California (1888-1923), que forma parte de la Colección Edi- torial 2014 del Centro Cul- tural Tijuana. el contexto E n 1900 la peste bubónica 1 ata- có San Francisco, California, causó muertes e infundió mie- do en la población, y según los reportes se presentaron brotes con- tinuos hasta 1907 (Public Health Re- ports). El primer caso fue reportado el 21 de mayo de 1900. A partir del 8 marzo las autoridades sanitarias de la zona comenzaron a tener acercamien- to por medio de correspondencia con autoridades sanitarias de otras partes (nacionales e internacionales) con las que tenían contacto, principalmente comercial, vía marítima y terrestre. El 24 de mayo Walter Wyman, su- pervisor general de Salud Pública in- formó a Eduardo Liceaga, presidente del Consejo Superior de Salubridad de México, que habían detectado a seis personas con la enfermedad. El mismo mes, Wyman asignó al Mari- ne Hospital Service, ubicado en Los Ángeles, California, dos oiciales para la revisión del tren proveniente de San- ta Fe y de la frontera con Yuma. Ade- más dio instrucciones para que tuvie- ran especial atención con las personas 1 La peste es una infección bacteriana causada por el bacilo Yerseniapestis, transmitida a través de la pulga de roedores, como las ratas (Chin, 2001). provenientes de China y Japón sin un certiicado de sanidad. El 26 de mayo Wyman indicio a McKay, supervisor de salud pública de California, mediante una misiva, extremar precauciones sobre los buques provenientes de San Francisco, incluso detener a todas las personas que no contaran con un cer- tiicado expedido por Marine Hospital Service (Carrillo, 2005). El 19 de diciembre de 1902 Abraham Arroniz, jefe político del Distrito Norte de la Baja California, recibió una carta en la que se indicaba la aparición de la peste en la República Mexicana. En la carta se le ordenaba obsequiar y cuidar “escrupulosamente” se cumplieran “las disposiciones que el Consejo Superior de Salubridad” había “dictado a in de evitar la propagación de la terrible en- fermedad”, pues existían “vehementes sospechas” de que había entrado en la “república” mexicana, nada comproba- do hasta el momento. No había certeza de los lugares exactos donde se pre- sentaran casos de la enfermedad que pudieran ser considerados como zonas de riesgo. En 1902, familiares, que habían emigrado el año anterior de San José del Cabo, de una persona que había contraído la peste y perecido por ella, aseguraban que la enfermedad se ha-