¿Populismo es hegemonía es política? La teoría del populismo de Ernesto Laclau. 1 Benjamin Arditi Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM barditi@unam.mx El trabajo de muchos de nosotros nunca hubiera sido igual sin la influencia intelectual de Ernesto Laclau, uno de los pensadores políticos más lúcidos de su generación. Es difícil no dejarse cautivar por su prosa —los giros de lenguaje, la elegancia de su coreografía conceptual, el uso frecuente de ejemplos o la facilidad con la que ensamblaba sus argumentos nutriéndose del trabajo de filósofos, lingüistas, psicoanalistas e historiadores. Tenía un talento especial para atraer a sus críticos a su terreno conceptual e interpretar los argumentos de éstos a través de los lentes de su propia terminología. Cuando esto no parecía ser viable, era igualmente hábil para debilitar o desechar las críticas con respuestas que parecían tener la fuerza de silogismos. En esto Laclau seguía los pasos de Louis Althusser, un pensador que también se movía a sus anchas en el terreno de la intertextualidad y que siempre buscó presentar sus argumentos como si fueran conclusiones evidentes por sí mismas. Althusser no es ningún extraño para él dado que sus teorías están presentes en su primer libro de ensayos, Política e ideología en la teoría marxista (1978). Laclau abandonó gradualmente las tesis althusserianas de la autonomía relativa de las superestructuras y la determinación en última instancia por la economía en los escritos que fueron abonando el terreno para Hegemonía y estrategia socialista (1987). Lo que aún resuena en Hegemonía así como en Nuevas reflexiones sobre la revolución de nuestro tiempo (1993) y en La razón populista (2005) es el talento de Althusser para darle a su discurso la semblanza de un razonamiento que no parece dejar hilos sueltos. La razón populista (de aquí en adelante RP) está escrito de una manera tal que su tema de estudio parece ser una continuación y confirmación de su teoría postgramsciana de la hegemonía. La hegemonía es el medio a través del cual el populismo se despliega y, como veremos, a menudo es difícil diferenciar entre aquella y éste salvo por el hecho de que el populismo enfatiza la división del espacio político en dos campos antagónicos. En los tres primeros capítulos del libro Laclau revisa las teorías de Margaret Canovan, Kenneth Minogue y varios de los trabajos incluidos en la conocida compilación de Ghita Ionescu y Ernest Gellner sobre el populismo. También discute lo que plantean Gustave Le Bon, Gabriel Tarde, William McDougall y Sigmund Freud acerca de grupos, multitudes y líderes. Esto prepara al lector para lo que será su propia interpretación acerca del populismo. 1 Traducción modificada y ampliada de un artículo publicado originalmente en la revista Constellations, Vol. 17, No. 2, 2010, pp. 488-497.