Cuatro rascacielos españoles para el concurso del edificio Peugeot en Buenos Aires, 1962. Amparo Bernal López-Sanvicente. Escuela Politécnica Superior. Universidad de Burgos. Hacia 1962, los inversores argentinos y extranjeros agrupados en torno a la empresa Foreign Building & Investment Company, decidieron construir un rascacie- los en la ciudad de Buenos Aires, y solicitaron a la Sociedad Central de Arquitectos la convocatoria de un concurso internacional de anteproyectos. Las condicio- nes de la empresa promotora establecían que el edificio debía ser el más alto de América Latina. Se construiría en un solar situado entre dos avenidas principales de la ciudad, en la esquina sureste de Esmeralda y avenida del Libertador. El futuro edificio tendría la mayor parte de su superficie útil destinada a oficinas y además debía albergar una galería de locales comerciales y servicios bancarios, dos auditorios, sala de recepciones y restaurantes, todo ello en una superficie aproximada de 140.000 m2, con un presupuesto estimado de 20 millones de dólares, y una altura de 207 metros. Al edificio que se le bautizó como Peugeot en honor a la conocida marca francesa de automóviles que reciente- mente se había establecido en Argentina. Figura 01. Primer premio. Aflalo, Croce, Gasperini Se presentaron al concurso doscientos veintiséis ante- proyectos, de cincuenta y cinco países, de los cuales, cuatro pertenecían a equipos españoles. La selección duró varios días de intenso trabajo para los miembros del jurado que tuvieron que clasificar y examinar una media de doce paneles por proyecto. El jurado lo com- ponían seis arquitectos: Marcel Breuer y Alfonso Eduar- do Reidy, en representación de la Unión Internacional de Arquitectos; Francisco Rossi de la Federación Argen- tina de Sociedades de Arquitectos; Francisco García Vázquez de la Sociedad Central de Arquitectos y Euge- ne Elie Beaudouin, Martín Nöel y Alberto Prebisch per- tenecientes a la empresa promotora. Se concedieron un total seis premios, cuatro menciones y tres menciones honoríficas. El primer premio lo obtu- vo un equipo de jóvenes arquitectos brasileños Aflalo, Croce, Gasperini. El segundo premio fue para el ante- proyecto del equipo francés Boinoux-Folliasson, y el tercer premio lo obtuvo el equipo español formado por los arquitectos Julio Bravo, Jose Manuel Fernández Plaza y Pablo Pintado. El edificio ganador era un proyecto convencional, que cumplía con los cánones estéticos del más puro estilo internacional, resuelto con corrección, pero que no aportaba nada diferente a la estética miesiana de lectu- ra racional y funcional de las torres ya existentes en la ciudad de Buenos Aires. Se desconocen las causas por las cuales el edificio no llegaría a construirse nunca, posiblemente en parte relacionadas con las dificultades para adaptarse a la nueva reglamentación vigente que ponía condiciones a los edificios de gran altura. Por esta razón al edificio Peugeot, se le considerará como el último intento porteño por llegar a la cima latinoameri- cana 1 . La convocatoria del concurso fue un reclamo a la imaginación internacional, en el cual se apelaría por última vez en la ciudad de Buenos Aires a la “carga mítica de los rascacielos” 2 . Los medios de difusión argentinos y la Sociedad Central de Arquitectos lo publicaron, haciéndose eco del éxito de la convocatoria 3 . En España, tan sólo la revista Arquitectura, cuya línea editorial confería un papel importante a la documentación de los concursos, publi- có los anteproyectos españoles. Tras una breve intro- ducción y el reportaje fotográfico de todos los premios y menciones, el primer reportaje de la revista se centra en la documentación del tercer premio obtenido por Bravo, Fernández Plaza y Pintado y meses más tarde, se completará con la publicación de los otros tres pro- yectos españoles presentados por Corrales y Molezún, Roberto Puig y Juan Manuel de Cárdenas.