Ciencias sociales, violencia epistémica y el problema de la “invención del otro” Santiago Castro-Gómez 1 D urante las últimas dos décadas del siglo XX, la filosofía posmoderna y los estudios culturales se constituyeron en importantes corrientes teóricas que, adentro y afuera de los recintos académicos, impulsaron una fuerte crítica a las patologías de la occidentalización. A pesar de todas sus diferencias, las dos co- rrientes coinciden en señalar que tales patologías se deben al carácter dualista y excluyente que asumen las relaciones modernas de poder. La modernidad es una máquina generadora de alteridades que, en nombre de la razón y el humanismo, excluye de su imaginario la hibridez, la multiplicidad, la ambigüedad y la contin- gencia de las formas de vida concretas. La crisis actual de la modernidad es vis- ta por la filosofía posmoderna y los estudios culturales como la gran oportunidad histórica para la emergencia de esas diferencias largamente reprimidas. A continuación mostraré que el anunciado “fin” de la modernidad implica ciertamente la crisis de un dispositivo de poder que construía al “otro” mediante una lógica binaria que reprimía las diferencias. Con todo, quisiera defender la te- sis de que esta crisis no conlleva el debilitamiento de la estructura mundial al in- terior de la cual operaba tal dispositivo. Lo que aquí denominaré el “fin de la mo- dernidad” es tan solo la crisis de una configuración histórica del poder en el mar- co del sistema-mundo capitalista, que sin embargo ha tomado otras formas en tiempos de globalización, sin que ello implique la desaparición de ese mismo sis- tema-mundo. Argumentaré que la actual reorganización global de la economía ca- pitalista se sustenta sobre la producción de las diferencias y que, por tanto, la afir- 145 1. Instituto de Estudios Sociales y Culturales PENSAR, de la Pontificia Universidad Javeriana - Bogotá.