R. González Salinero (ed.), Marginados sociales y religiosos en la Hispania tardorromana y visigoda, Signifer Libros, Madrid/Salamanca, 2013 [ISBN: 978-84-938991-6-5], pp. 221-241 La degradación cívica de los judíos libres en el reino visigodo de Toledo * Céline MARTIN Universidad de Bordeaux-3 Publicado en 1960 y objeto reciente de una bienvenida reedición, el libro funda- mental de Bernhard BLUMENKRANZ sobre judíos y cristianos en el Occidente altomedie- val 1 ejerció una profunda influencia en la mayoría de los estudiosos que en lo sucesivo abordaron el tema. Ese trabajo, de enfoque muy amplio y erudición impecable, tendía a demostrar que la convivencia entre unos y otros fue relativamente buena durante toda la primera Edad Media, hasta que se produjo la gran ruptura de la Primera Cruzada. Una única excepción en su descripción, algo idílica (y obviamente condicionada por el con- texto de reconstrucción ideológica del post-Holocausto), de la situación de los judíos oc- cidentales en la alta Edad Media fue la España visigoda, reducto de persecución 2 antiju- daica que no tuvo equivalente coetáneo. Casi todos los especialistas 3 suscriben esta visión negra del «drama español» 4 , de la que nos vamos a desmarcar ligeramente, no con fines de exculpar a nadie ―el historiador no es quién para juzgar su objeto―, sino para inten- * Esta reflexión nació con un artículo escrito a dos manos para la revista Antiquité tardive (MARTIN y NEMO-PEKELMAN, 2008) y se prolongó en una comunicación presentada en octubre de 2011 en el colloque de Fontevraud sobre los judíos en los derechos antiguos (MARTIN, en prensa). Muchas ideas de esta última se reproducen aquí, por lo que agradezco a R. González Salinero el haberme dado la oportunidad de exponerlas ante un público español. 1 BLUMENKRANZ, 2007. Cfr. la reseña de NEMO-PEKELMAN (2009). 2 Acerca del concepto de persecución, que en sí mismo se merece una reflexión diacrónica, cfr. NE- MO-PEKELMANN (en prensa). Que la legislación visigoda sobre judíos fuera persecutoria necesitaría demostra- ción: me parece que varios aspectos apoyan efectivamente ese calificativo, pero no es mi objeto aquí discutir- los, por lo que usaré la palabra en el sentido más amplio en el que se suele usar, no en sentido técnico. 3 Con la excepción de los historiadores católicos que, por razones obvias, procuraron minimizar la gravedad de la persecución; una posición que dio lugar a alguna que otra tensión entre investigadores, y de la que ORLANDIS, 1980 es un buen exponente (con especial atención a la discusión que siguió a su ponencia en Spoleto). 4 BLUMENKRANZ, 1960, p. 105.