Año IV, número 7, noviembre 2009 Nº de registro de propiedad intelectual: 523964 Nº de ISSN 1850-6267 “ EL PUEBLO QUE FALTA” Tensiones estético-políticas entre cine y literatura Guadalupe Lucero - Lucía Laura M. Galazzi UBA-CONICET-IUNA Resnais, los Straub, son innegablemente los más grandes cineastas políticos de Occidente en el cine moderno. Pero, curiosamente, no es por la presencia del pueblo, sino, al contrario, porque saben mostrar que el pueblo es lo que falta, lo que no está. Gilles Deleuze, La imagen-Tiempo. El artista propiamente político hoy, para Deleuze, es aquel que muestra que lo que falta es el pueblo. Una afirmación desafiante que adoptamos como clave de lectura para resignificar el vínculo con el espacio de lo popular de la literatura argentina de los años ’60 y del cine documental contemporáneo, particularmente aquel que intenta pensar de otro modo la dictadura militar ’76-’83. La literatura supo ver claramente esta cuestión: la relación con lo popular siempre implica cierto deslizamiento, cierto escurrirse de los personajes y del lenguaje. Una incomunicación esencial, que señala ante todo la ausencia del pueblo en su sentido subjetivo, el pueblo como sujeto revolucionario. El cine que se concentra en la configuración del sujeto de la militancia no puede evadir esta tensión: ella se sostiene en el hiato entre el militante formado, de extracción burguesa o clase media, y el ámbito de lo popular. La militancia es, de algún modo, en el carácter contradictorio de ese lazo, lazo que se tiende hacia un pueblo por venir, un pueblo por crear. Nos detenemos especialmente en dos documentales recientes, Los rubios (2003) de Albertina Carri y M (2007) de Nicolás Prividera, porque ambos habilitan un enfoque peculiar para su consideración, ya que plantean problemáticas estético-políticas que trazan el vínculo con discusiones más amplias en relación con la especificidad de la literatura y el arte argentino en general. Nos referimos a la tensión que se verifica en el arte nacional, por un lado con las vanguardias europeas y el problema de la configuración de una identidad propia, y por otro con el vínculo que el arte –entendido como manifestación propia de la cultura– entabla con un espacio de lo popular sistemáticamente relegado al mundo de la barbarie, pero al mismo tiempo admirado y fascinante. Particularmente nos detendremos en este segundo aspecto. Es por ello que, antes de analizar las películas, haremos un repaso de estas tensiones en el campo de la literatura esperando aportar elementos para su abordaje. I. Si existe un tópico inaugural en la reflexión en torno del problema del arte es el de su vínculo con la política. Cuando Platón expulsa a los poetas de la república ideal lo hace convencido de su potencia subversiva respecto del orden de la polis . Claro que algo ha cambiado. En la modernidad el arte deja de ser potencia subversiva para convertirse en agente y depositario de una cultura, una civilización, que a través de la autonomía del arte se celebra a sí misma expresando sus contenidos universales. Sin embargo, ¿qué puede ser la relación entre arte y política en el mundo colonizado?, ¿qué lugar le cabe en la pugna entre civilización y Revista Afuera http://www.revistaafuera.com/NumAnteriores/print.php?page=07.Cine.... 1 de 8 06/08/2010 16:35