BOLETIN/15-octubre 2010 1 Sobre márgenes, crónica y mercancía Mónica Bernabé Universidad Nacional de Rosario I ¿Qué es la crónica? No lo sé muy bien, pero antes que definirla me interesa argumentar sobre su posición en el mercado de bienes simbó- licos y sus modos de negociar, desde los márgenes, tanto con la lite- ratura como con el periodismo. Esto implica proceder al revés de la historia literaria que, preocupada por estudiar el proceso de autono- mización, leyó en el género el costado más “contaminado” de la obra de poetas y narradores por su relación de dependencia con el perió- dico, en definitiva, con la industria cultural. En este sentido, desde fines del siglo diecinueve, la crónica sólo podía aparecer como una suerte de avanzada esteticista dentro del periódico que exhibía otro modo de escritura al mismo tiempo que marcaba el límite del discurso informativo. Sin embargo, el/la cronista, como habitante de fronteras, se destaca por su destreza para moverse en la ambigüedad: produce textos que as- piran a ser valorados más allá de lo perecedero de la noticia aunque, en lo inmediato, se empeña por hallar un comprador. Precisamente, este doble deseo levanta las sospechas sobre el género catalogado, desde sus inicios, como un mero ganapán de poetas bohemios. De ahí que la for- ma textual denominada crónica sea rápidamente remitida a la práctica de escritura en y para el periódico. En la larga lucha por la conquista de la autonomía del arte, la crónica estuvo asociada a los estómagos antes que al espíritu. Son muchos los ejemplos pero elijo dos emble- máticos para recorrer brevemente el camino que va del modernismo