242 Enferm Infecc Microbiol Clin. Volumen 19, Número 5, Mayo 2001 la hepatoesplenomegalia, normalizán- dose la clínica y la analítica al tercer día de tratamiento con imipenem. En el hemocultivo del ingreso creció Fuso- bacterium necrophorum. Caso 2 Se trata de un niño de tres años que ingresa por presentar fiebre elevada de hasta 40,5 grados y supuración ótica unilateral. En días previos había presentado otalgia leve, tratado con eritromicina oral sin respuesta. La exploración al ingreso es normal excepto otorrea derecha, con oído izquierdo normal. Al ingreso presen- ta: Hb 9g/dl, Hto 27%, leucocitos 13.700/mm 3 (22% de cayados, 48% de segmentados y 28% de linfocitos), pla- quetas 500.000/mm 3 , VSG 16 mm, bio- química sanguínea normal. Radiogra- fía de tórax normal. Se ingresa con cefotaxima, persistiendo la fiebre y la supuración ótica, por lo que se cambia al segundo día a imipenem iv remi- tiendo la fiebre y la supuración en las siguientes 24 horas. No se realizó TAC. En la radiografía de mastoides existe ocupación de celdillas mastoi- deas derechas. En el cultivo del exu- dado ótico al ingreso se aísla F. necrophorum. Aunque previamente ya había sido descrito, fue Lemierre en 1936 quien realizó la mejor descripción de la sep- sis postangina 1 . Los principales crite- rios clínicos 2 para identificar este sín- drome se describen en la tabla 1. La mayoría de las publicaciones exigen para el diagnóstico del síndrome los cinco criterios. Sin embargo, en oca- siones no se encuentran signos clíni- cos externos de trombosis de la VYI. En estos casos el diagnóstico debe rea- lizarse por eco-doppler, aunque tam- bién se puede hacer de manera indi- recta por la aparición de abscesos sépticos a distancia 3 . Aunque la des- cripción clásica del síndrome es por Fusobacterium necrohorum, algunos autores lo han descrito por otros pató- genos 4 . Al mismo tiempo, no todas las sepsis por F. necrophorum dan lugar a un síndrome de Lemierre típico 5 . Fel- ner en 1971 publicó una serie de 250 casos de bacteriemia causada por Bacteroidaceae, en 15 de las cuales se aisló F. necrophorum, no objetivando- se en ningún caso trombosis de la VYI 6 . Presentamos dos casos de infección por este patógeno cuyas característi- cas no son compatibles con el síndro- me de Lemierre clásico. Ambos casos tiene en común el aislamiento de Fusobacterium necrophorum, y el pre- sentar una infección otomastoidea. Lemierre describió ya inicialmente que el síndrome que lleva su nombre podía aparecer tras otitis media o mastoiditis aguda. Posteriormente varios autores han confirmado este origen comunicando sepsis por este patógeno secundarías a mastoidi- tis 5,7,8 . Ambos pacientes se encuentran en la edad pediátrica, lo cual es de interés puesto que la sepsis por F. necrophorum es muy rara en niños, siendo excepcional en menores de cinco años. Nosotros hemos encontra- do por debajo de esa edad un caso de sepsis por F. necrophorum secundaria a mastoiditis aguda en una niña de once meses 7 Esta niña presentó un edema preauricular de características similares a nuestro primer caso. Los autores lo describen como una presen- tación inusual del edema que se pro- duce en la mastoiditis aguda, que más característicamente aparece en la zona retroauricular. El síndrome de Lemierre típico se asocia en más del 90% de los casos a una infección faringoamigdalar, fun- damentalmente por una cercanía ana- tómica con la VYI, por los que es lógi- co que se describa menos en otomastoiditis por F. necrophorum, que, aunque pueda causar sepsis, meningitis o trombosis del seno late- ral 9,10 , raramente se asocia a un sín- drome de Lemierre típico. Como con- clusión queremos señalar que la otomastoiditis por F. necrophorum, aunque excepcional, debe sospecharse ante un cuadro que evoluciona mal con el tratamiento antibiótico habi- tual 11 , debiéndose descartar un sín- drome de Lemierre por estudio de imagen. La respuesta al tratamiento en los dos casos es propia de la sensi- bilidad de este patógeno. Más del 95% de las cepas son sensibles a penicilina, amoxicilina-ácida-clavulánico, clinda- micina, metroninazol e imipenem, pero suelen ser resistentes a cefalos- porinas de tercera generación, lo que explica en nuestros casos el fracaso con este antimicrobiano y la curación con imipenem. Juan Rodríguez, Julia Fernández, Mª Jesús García, Clementina Borque y Fernando del Castillo Unidad Enfermedades Infecciosas. Hospital Infantil Universitario La Paz. Madrid. Bibliografía 1. Lemierre A. On certain septicemias due to anaerobic organisms. Lancet 1936; 1: 701-703 2. Stallworth JR, Carroll JM. 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Síndrome de Lemierre. Criterios diagnósticos 2 Infección orofaríngea previa Sepsis cuatro o cinco días después de la infección orofaríngea Edema e inflamación de la cara lateral del cuello paralelo al músculo esternocleido- mastoideo o al ángulo de la mandíbula Abscesos metastásicos, generalmente en el pulmón Aislamiento de Fusobacterium necrophorum en sangre o en los abscesos Documento descargado de http://www.elsevier.es el 18/02/2017. Copia para uso personal, se prohíbe la transmisión de este documento por cualquier medio o formato.