Tradición literaria occidental I “La tradición consolatoria y el desprecio del mundo: tópicos y textos” Jimena Gamba Corradine 1 “La tradición consolatoria y el desprecio del mundo: tópicos y textos” Material docente: citas y fragmentos 1) Tradición consolatoria: introducción [Cicerón, Tusculanas, Libro III, 13] Es evidente que nosotros no hemos nacido de una piedra, sino que hay innato en nuestras almas algo tierno y delicado que es sacudido por la aflicción como si de una tempestad se tratara. Y no yerra el famoso Crántor, que fue uno de los miembros más ilustres de nuestra Academia, cuando dice: “No estoy en absoluto de acuerdo con quienes elogian con tanto empeño yo no sé qué extraña forma de insensibilidad, que ni puede ni debe existir. Yo no deseo estar enfermo, pero si llegara a estarlo –dice-, quisiera conservar la sensibilidad, ya se me seccione o se me ampute algún miembro del cuerpo. Porque esta insensibilidad al dolor no se obtiene sino pagando un precio muy alto: el embrutecimiento del alma y la parálisis del cuerpo”. [pseudo-Platón, Axíoco] Sócrates: Alguna vez he oído decir que la muerte no tiene nada que ver ni con los que viven ni con los que han desaparecido. Axíoco: ¿Cómo dices, Sócrates? Sócrates: Porque con los vivos no guarda ninguna relación, y los que han muerto no son. De manera que ni ahora existe para ti, puesto, que no has muerto, ni, si te ocurre algo, tendrá nada que ver contigo, pues no existirás. Vana es, por tanto, la aflicción de Axíoco al dolerse por lo que no existe ni existirá para él. [...] Axioco, mezclas y vinculas, sin reflexión, con la privación de los bienes la percepción de males, sin darte cuenta de que estarás muerto. Pues el padecer males aflige cuando es a cambio de una privación de bienes, pero si uno no existe, ni tan siquiera se percibe esta privación. Luego, ¿cómo podría uno apenarse si no tendrá consciencia de las penas futuras? [...] Por consiguiente, no es a la muerte sino a la inmortalidad hacia donde te diriges, Axíoco, ni estarás desprovisto de bienes, antes bien los gozarás con mayor pureza, dado que estos placeres no estarán revueltos con un cuerpo mortal, sino sin mezcla de ningún dolor. Liberado de esta prisión, partirás hacia allí donde no hay mas trabajos ni vejez,