1 | DEFORMA El presente artículo trata de investigar la manera en que se relacionan la animación igurativa y la danza, dilucidando si la arquitectura de movimientos que generan ambas disciplinas artísticas comparten objetivos comunes. Sirviéndonos como caso de estudio el cortometraje animado Vía Tango, que utiliza en gran parte el baile como fundamento y eje en torno al cual ha girado toda la producción, veremos si el medio animado y la coreografía son capaces de trabajar sobre los mismos presupuestos, para inalmente cuestionarnos por el signiicado que podrían apreciar los animadores de la danza y el referente móvil. PALABRAS CLAVE VIA TANGO, DANZA, ANIMACIÓN, MÚSICA, COREOGRAFÍA, SINCRONIZACIÓN, TIMING 1. INTRODUCCIÓN. LA DANZA Y LA ANIMACIÓN Desde sus inicios, la animación cartoon manifestó una ainidad por la danza. La actuación de Gertie, la Dinosaurio, delante de un públi- co sauróilo, nos asombra por su "credibilidad" performática y Felix he Cat asume una pantomima propia de Charlie Chaplin, evolu- cionando su repertorio de baile hacia una técnica más acrobática, vista después en los bailarines de claqué Nicholas Brothers. Incluso los animadores abstractos comparten con la danza el sentido del ti- ming y la sensibilidad rítmica. Las Silly Symphonies de Disney mos- traban movimientos de danza con criaturas fantásticas, como por ejemplo, "he Skeleton Dance" (1929) y el fenómeno Mickey Mouse, cuyos movimientos tan cercanos a la danza (incluso al caminar po- drían considerarse coreográico, pensemos en Fred Astaire [1889- 1987] en Una cara con ángel [1957]) humanizan al roedor. El ani- mador Frank homas (1912-2004) se inspiró en el bailarín Gil Lamb (1904-1995) para animar al personaje Ichabod Cane, protagonista de La leyenda de Sleepy Hollow (1949). Fantasía (1940) es una de las películas más conocidas por la utili- zación de la danza, siendo la escena de la bailarina hipopótamo y su adlátere cocodrilo, una de las más sobresalientes, pudiendo ser una divertida parodia de la película he Goldwyn Follies, realizada en 1938, dos años antes de la creación disneyana. La prestigiosa crítica de danza Mindy Alof (1947) se pregunta qué signiicaba para los personajes animados bailar, qué les motivaba o impulsaba a ac- tuar bailando, cuál era el sueño de la bailarina hipopótamo ves- tida con un tutú. Estas cuestiones permiten plantearse la función dramática de las secuencias, "en vías de desarrollo". Pero no sólo los animadores toman prestadas referencias del arte de la danza: recientemente la bailaora sevillana María Pagés (1963)se ha basado en los bocetos del arquitecto Oscar Niemeyer (1907) a la hora de crear su coreografía Utopía apoyándose en los trazos curvilíneos del arquitecto brasileño. Habida cuenta de estos referentes, nos adentraremos en el estudio de la supuesta correlación entre la danza y la animación 1 . La danza es un excelente medio para la creación de iguras y refe- rente visual para la animación, ya que representa en sí misma el di- namismo mayestático del cuerpo humano. Ambas disciplinas com- parten un propósito: expresar sentimientos y emociones a través de sus movimientos y gestos, estudiando el movimiento humano y la naturalidad de su ejecución, evitando la rigidez y trabajando en función de la puesta en escena o escenografía. El bailarín controla de manera exacta, precisa y depurada los movimientos de su pro- pio cuerpo, y por su parte, el animador, cataloga exhaustivamente el movimiento, traduciéndolo y capturando la ilusión de la vida –y la ilusión de la vida en la danza–. El control milimétrico de un movi- miento comporta una desfragmentación, un exhaustivo desglose, para llevar a cabo un pormenorizado análisis sobre el mismo, que pasa por diversos cambios de posición, de lugar y de velocidad. El bailarín y el animador han de interiorizar el ritmo para mover(se), comprendiendo la estructura del movimiento, de qué se compone, cómo empieza y cómo termina, cuánta fuerza se ha de emplear en su ejecución, pero no cayendo en el facsímil. Esto nos lleva a vincu- larlo directamente con las acciones reales, a la danza como movi- miento natural o recreado (pensemos en poses estandarizadas del ballet, por ejemplo, en el que el movimiento se encuentra "homolo- gado"). La danza y la animación versan sobre el entendimiento, con formas y siluetas que describen para el público un peril de rápida lectura, delimitando un espacio con el cuerpo, que bien podría ser el aire que envuelve al personaje o al bailarín, un tiempo, en el que se ija duración de las acciones sujetas a un cambio, y un ritmo, una cadencia que métricamente regula un orden acompasado, una ve- locidad en la sucesión de acciones. Estos ítems (formas y siluetas, espacio, tiempo y ritmo) bien podrían ser los pilares sobre los que se sustentan la danza y la animación. Vía Tango. Una danza animada Adriana Navarro Álvarez Máster en Producción Artística, Universitat Politècnica de València ADRIANA NAVARRO ÁLVAREZ | Vía Tango. Una danza animada