CENTRAL LECHERA ASTURIANA 1. Introducción La industria alimentaria se ha visto amenazada en los últimos años por un estancamiento de sus ventas fruto de la madurez de los mercados. Los fabricantes del sector han encontrado un filón en los denominados alimentos funcionales, entendidos como aquellos que, al margen de su valor nutricional, incorporan sustancias beneficiosas para la salud. Así, mientras el crecimiento del mercado de alimentación se sitúa en torno al 3% el de los alimentos funcionales crece a un ritmo del 20% anual. La leche es uno de los alimentos en los que se encuentra más desarrollada la incorporación de elementos que le otorgan características funcionales. Dos son los motivos principales: por un lado, el hecho de que resulta relativamente fácil añadir componentes adicionales que queden repartidos de forma homogénea y, por otro, por tratarse de una referencia básica en la cesta de la compra de los consumidores. 2. El mercado de la leche líquida Desde 1960 el consumo de leche en los hogares españoles aumentó un 50% debido a la mejora de la alimentación, a la mayor accesibilidad del producto y a las nuevas tecnologías de tratamiento y envasado, entre otros factores (Tetrapak, 2010). Sin embargo, en la última década hemos asistido a un estancamiento de este mercado por lo que el consumo de leche líquida apenas registra variaciones situándose en 2011 en torno a los 3.500 millones de litros. Ante este escenario y considerando los nuevos estilos de vida de los consumidores y la creciente importancia que éstos otorgan al cuidado de la salud, la industria láctea ha reaccionado destinando una gran parte de sus recursos a la investigación y desarrollo de nuevos productos de alto valor añadido y promesas de beneficios para la salud. En la actualidad, el mercado de la leche líquida se divide claramente en tres segmentos principales: • La leche clásica o tradicional, en sus modalidades de entera, semidesnatada y desnatada. • La leche con calcio, (que por su peso en el mercado ha llegado a constituir una categoría independiente), en sus tres categorías: entera, semidesnatada y desnatada. • Las leches especiales (digestivas, vitaminadas, corazón y ecológicas, entre otras). Como se puede observar en la Figura 1, aunque la leche clásica todavía representa la mayor parte del mercado de la leche líquida (77%), las leches enriquecidas (considerando la leche con calcio y las especiales) van ganando terreno, acaparando en el año 2011 una cuota de mercado en volumen del 21%. Fuente: Nielsen (2012). Si se consideran las cuotas en valor de las distintas categorías de leche, el peso de las leches especiales en el reparto actual del mercado se vuelve más significativo, dado que tienen un precio superior a la leche clásica. En este caso, el segmento de leche enriquecida, (incluyendo las leches con calcio) acapara una cuota en el último año de aproximadamente el 33%. En la Figura 2 se puede observar la distribución de las ventas en sus tres modalidades en las categorías de leche clásica y de leche enriquecida con calcio. En ambos casos, el mayor peso corresponde a la leche semidesnatada.