NOTAS SOBRE LAS ESTRATEGIAS DISCURSIVAS PARA LA REDACCIÓN DE LA CRÓNICA URBANA Osvaldo Beker, Nicolás Israel, Emiliano Mansilla, Juan Lojo (Carrera de Comunicación, UBA) obeker@hotmail.com Herminio Núñez Villavicencio enmarca los debates sobre la narrativa actual en el contexto de la crisis de la modernidad. Plantea que la existencia posmoderna se corresponde con una realidad fragmentaria y errática que somos incapaces de ordenar por completo. En este marco, la narrativa - el discurso – cumpliría el rol de organizar los datos del mundo y “dota a éstos de una coherencia ilusoria” 1 . Se plantea, por lo tanto, una imbricación de ida y vuelta entre el relato que configura una realidad y el modo en que esta es experimentada. En esta línea podemos incluir las reflexiones de Gelpí acerca de la semejanza que la literatura de nuestro siglo guarda con respecto al modo de vida. Para este autor, las crónicas urbanas latinoamericanas son textos híbridos que surgen a la par de la explosión demográfica inscribiendo en sí las características de este fenómeno. Ahora bien, estos elementos distintivos de las crónicas urbanas no siempre se hacen presente en los trabajos de los estudiantes de la carrera de Ciencias de la Comunicación, ni lo hacen siempre del mismo modo. En la gran mayoría de los casos, contrario a lo teorizado por Gelpí y Núñez, el mundo social caótico y fragmentario no siempre aparece expresado en la escritura de los estudiantes: en cuanto a la temporalidad se encuentra un predominio del orden cronológico del relato, tal vez demasiado influenciado por el término “crónica” en la denominación del género. Sin embargo, por otro lado, sí abundan los relatos caóticos del espacio, generalmente en narraciones acerca del transporte público. Por ejemplo, una estudiante relata sucesivamente los acontecimientos que conducen a la crisis económica política y social del 2001, pero otro representa los caóticos movimientos de la estación de Once y la incertidumbre del “tal vez” ante la multitud de actos desarraigados: “La gente pasa a su lado sin prestarle atención, ni a su ropa sucia ni a su cara triste y de cansancio. Hay muchas personas en el andén, como es habitual a esa hora. Muchos vuelven del 1 Núñez Villavicencio, 2007. 1