NACIÓN Y E ST ADO E N AL E MAN I A Y MÉXICO JOSÉ MARÍA PÉREZ GAY ESTAS NOTAS TIENEN POR OBJETO señalar cómo el E stado alemán con- temporáneo organizó políticamente la sociedad acogiendo en su seno los intereses que parecían brotar de ella hasta volverse, durante décadas, el espacio fundamental de la vida política. Sin duda, el E stado liberal mexicano del siglo x ix fue el centro de irradiación de la conciencia mexicana; ha reconocido y en parte inven- tado su nacionalidad, diseñado su civismo, generalizado sus símbolos, sometido o neutralizado su voluntad ciudadana, expropiado la cultura de manos de particulares y ha construido la infraestructura educativa. La paradoja profunda de este E stado, dice Héctor Aguilar Camín, es que al hacer todas y cada una de esas cosas sembró también la socie- dad que habría de rebasar su designio explícito desde los Borbones, modernizar al país, sacarlo de su postración económica y su tradiciona- lismo social; fue precisamente dar a luz un mundo que, de lograrse, volvería anacrónicas sus pretensiones tutelares, su dominio paternal, su absolutismo gobernativo. Me pareció, sin embargo, que el E stado alemán, después de la Se- gunda Guerra Mundial, reunía también estas características; la analogía y la semejanza es la siguiente: los liberales mexicanos vieron siempre que el nacionalismo mexicano debía estar atado a una forma específica de gobierno. Ciento cincuenta años después, Jürgen Haber- mas aboga por el patriotismo constitucional como otra forma, pues el nacionalismo cultural le parece demasiado peligroso; aboga por una forma de nacionalismo alemán que esté también atado a una forma es- pecífica de gobierno, opuesto a los que hoy, después de la unificación, propugnan un nacionalismo germano. A pesar de cualquier parecido, Otto von Bismarck no es Benito Juárez ni Benito Juárez, Otto von Bismarck; la Kulturk ampj no es el li- beralismo social, las leyes de mayo no son las leyes de reforma y el na- cionalismo mexicano no es el alemán. Sin embargo, esta semejanza en- tre lo que los liberales mexicanos hicieron en el siglo XIX y lo que el E stado alemán hizo después de la Segunda Guerra Mundial me parece por lo menos interesante. 449