1 Capítulo 4 Argumentación multimodal * Michael Gilbert Los trabajos recientes en teoría de la argumentación en las ciencias sociales se han visto muy influenciados por principios del constructivismo social. Uno podría haber pensado que como resultado tales trabajos en teoría de la comunicación les habrían dado el golpe de gracia a la idea de que la racionalidad lineal es el alfa y el omega de la argumentación. Sin embargo, con una o dos excepciones (notablemente Willard 1983, 1989), los constructivistas sociales no ha disparado ni siquiera el primer tiro. Considérese a Kneupper (1981), quien dice, por un lado, que “el conocimiento de la realidad física y social es tanto personal como social” (p. 186), y por otro lado, que “las diferentes tradiciones de conocimiento… ofrecen patrones diferentes de inter- referencialidad;… los argumentos se construyen sobre esos patrones” (p. 188). Con otras palabras, los patrones de argumentaciones pueden diferir de campo a campo, pero los patrones esenciales no varían de modos irregulares. Sigue siendo el “sistema de argumentación” el que guía y la “argumentación-como-estructura” la que delimita la racionalidad humana (pp. 188-189). La mayoría de las definiciones de argumentación involucran ejemplos hablados o escritos por una persona con el propósito de producir alguna diferencia en otra persona (Walton 1990, p. 411). Ciertamente, tales ejemplos forman los ejemplos más obvios de argumentación. Es decir, el énfasis recae invariablemente sobre el razonamiento verbal como el núcleo del proceso. Más allá de eso, la comunicación no verbal o las ramificaciones contextuales tienden a ser incluidas solamente en la medida en que se pueden explayar lingüísticamente (O’Keefe 1982). De hecho, es sólo recientemente que se ha enfocado la atención sobre la argumentación como una algo emprendido interactivamente por dos personas. Encontramos ejemplos de este enfoque en autores muy diversos como Brockriede (1975), Balthrop (1980), Wenzel (1980), O’Keefe (1982), Willard (1983, 1989), van Eemeren & Grootendorst (1989) y Jackson & Jacobs (1980). El enfoque se ha vuelto la característica clave de la teoría de la argumentación contemporánea. Sin embargo, parece haber dos supuestos omnipresentes que atan este nuevo enfoque a sus raíces. El primer supuesto es que la argumentación es esencialmente racional, donde “racional” se toma como “razonado”. El segundo es que el contexto social, la motivación psicológica y otros asuntos que afectan el proceso argumentativo son inherentemente periféricos a la noción de “argumentación”. Estos supuestos han permanecido bien afianzados a pesar de que su legitimidad ha sido varias veces atacada. Uno de esos ataques viene de un autor reconocido como fundador de la teoría * [Nota de los coordinadores. Este texto fue publicado originalmente como artículo bajo el título “Multi-modal argumentation” en la revista Philosophy of the Social Sciences 24(2), Junio 1994, pp. 159-177, la cual cedió gentilmente los derechos para esta publicación. La traducción fue realizada por Fernando Leal Carretero. Se omitió el abstract que precede al artículo original.]