EL CAMINO INVERSO: DISEÑO CURRICULAR DE ATRÁS HACIA ADELANTE Melina Furman y Gabriel Gellon I. El diseño "de atrás hacia adelante" Este artículo estará centrado en el proceso de diseño curricular para el aula de ciencias. La idea fundamental es la de explorar una técnica de planificación curricular bastante sencilla que nos ayude a enfocarnos en nuestra tarea como docentes, con el fin de que las actividades que hacemos en clase sean coherentes con los objetivos de aprendizaje que nos proponemos. Y, como mencionamos, que de dichos objetivos se desprendan evidencias que nos muestren que los alumnos están alcanzado esos objetivos. Muchas veces sucede que los docentes planeamos nuestras clases guiados fuertemente por la intuición y cierto "instinto docente". Y no con poca frecuencia el resultado no es muy eficaz, en el sentido de que no siempre lo que hacemos se corresponde con lo que queremos que los alumnos aprendan. El resultado es que no logramos los aprendizajes que buscamos. No solamente eso, muchas veces no tenemos herramientas suficientes como para evaluar la "eficacia" de una clase y corregir racionalmente los abordajes que elegimos al enseñarla. Nuestra propuesta en este trabajo consiste precisamente en iniciar un camino hacia un diseño de actividades más deliberado y consciente que, sin reemplazar las "corazonadas" y el instinto, nos provea de herramientas para ahondar y mejorar nuestra enseñanza. La idea es poner el foco del diseño en el aprendizaje del alumno y preguntarnos qué queremos que los alumnos aprendan o, en otras palabras, qué buscamos que les pase a ellos en nuestra clase. Esto es diferente del foco tradicional al que naturalmente estamos inclinados y que consiste en preguntarnos qué queremos enseñar y, luego, qué haremos nosotros en nuestra clase. Los autores Grant Wiggins y Jay McTighe, en su libro "Understanding by design" (Diseño para la comprensión, 1998 y 2005, editado por la Association for Supervision and Curriculum Development, USA) proponen una forma de alcanzar el diseño racional de una clase centrada en el aprendizaje de los alumnos. Habrá que comenzar, naturalmente, por definir qué queremos que los alumnos aprendan. A primera vista, esto parece obvio. Pero si miramos más honestamente nuestra práctica y la de la mayoría de nuestros colegas, veremos que no lo es. El segundo paso, proponen los autores, consistirá en establecer de qué manera podemos los docentes determinar si los alumnos han logrado o no estos aprendizajes. ¿Qué tipo de conductas o comentarios o capacidades o actitudes nos permitirán darnos cuenta que los estudiantes realmente han logrado aprender lo que nos propusimos? A partir de esto, y como paso final, estableceremos una secuencia de actividades.