20 PERSPECTIVAS TEÓRICAS SOBRE LA ADQUISICÓN DEL LENGUAJE Asunción González del Yerro Universidad Autónoma de Madrid Introducción La facilidad con la que los niños adquieren el lenguaje contrasta con la dificultad con la que tropiezan científicos e investigadores para llegar a un consenso sobre los mecanismos responsables de su adquisición. De manera que en pleno siglo XXI tan solo contamos con perspectivas teóricas que ofrecen explicaciones parciales sobre el origen del habla. No obstante, necesitamos comprender cada una de ellas para desarrollar una práctica educativa capaz de estimular el desarrollo comunicativo y lingüístico durante la Educación Infantil. Por lo que vamos a presentar algunas de ellas. El conductismo El conductismo nació con la pretensión de hacer de la psicología una ciencia objetiva y, como tal, debía limitarse a analizar exclusivamente los fenómenos que se pudieran observar y medir, por ello, sus investigaciones se redujeron a analizar la conducta y los contextos en los que ésta se produce. Las raíces filosóficas del conductismo se encuentran en la filosofía asociacionista y empirista inglesa. La primera considera que la mente es, al principio, una caja vacía, una “tabula rasa”, que va acumulando conocimientos a través de la experiencia. La segunda destaca que todo aprendizaje está determinado por las denominadas “leyes de la asociación” (como la ley de la frecuencia que predice que las sensaciones más frecuentes son las que resultan más duraderas y estables o la ley de la contigüidad que predice que los fenómenos que ocurren de forma simultánea o sucesiva tienden a asociarse). Sobre estas bases, surge una psicología que minimiza el papel que juega el instinto, la naturaleza o cualquier facultad o habilidad innata en el desarrollo enfatizando, por el contrario, la función que desempeña el aprendizaje, la educación y la experiencia. Dentro de este enfoque fue Brunos F. Skinner (1904-1990) el que desarrolló una teoría más elaborada sobre la adquisición del lenguaje, expuesta en un libro que manifiesta hasta en su título, “Verbal Behaviour” (Conducta Verbal) (1957), la firme decisión del autor a reducir su explicación a fenómenos que se pudieran observar y medir.