45 __________________________________________________________________________________________ El discurso académico jurídico y su evaluación MARCELA CABRERA POMMIEZ 1 1. El discurso académico Al hablar de discurso académico inmediatamente surge la noción de que se trata de una práctica discursiva desarrollada en un ámbito relativamente acotado de la sociedad: el que se relaciona con la producción del conocimiento. El conocimiento surge, se propaga, se modifica y aumenta a través del intercambio constante (que es tanto oral como escrito) entre investigadores, académicos y docentes. Estos son los actores del proceso, los encargados de acrecentar los saberes gracias a la docencia universitaria, la participación en congresos, seminarios, mesas redondas y otros, donde se discute, se fundamenta, se entregan resultados, se hacen proyecciones; y, en fin, se dialoga entre expertos. Toda esta actividad, independientemente de la disciplina de que se trate, lleva asociada una gran producción textual, que se materializa en géneros conocidos por la comunidad académica, como artículos científicos, ponencias, posters, conferencias, plenarias, informes, etc. Todo lo anterior constituye una serie de ejemplos de lo que se denomina discurso académico. La Universidad de Barcelona, a través del centro EDAP ( Estudios del discurso académico y profesional) entrega una definición sucinta, pero eficiente: “El discurso académico engloba los textos orales y escritos (en papel y digitales), que surgen en diferentes ámbitos disciplinares y tienen como objetivo la creación y la divulgación de conocimiento especializado: manuales, libros de texto, artículos de investigación, etc” 2 . Dicha definición aborda varios aspectos interesantes y característicos del discurso académico, a saber: el canal (puede ser oral o escrito); el soporte (en el caso del texto escrito, papel o digital); la temática (siempre asociado a una disciplina); el objetivo comunicativo (creación y divulgación de conocimiento especializado); y, por último, algunos géneros discursivos prototípicos (manuales, libros de texto, etc.). Por otra parte, Núñez y Espejo 3 proveen una distinción relevante: discurso académico no es sinónimo absoluto de discurso científico, pues el primero incorpora la perspectiva didáctica y el hecho de que intervienen, como emisores y receptores, estudiantes de las diversas disciplinas, quienes son, de suyo, participantes inexpertos o semiexpertos en la situación comunicativa. El 1 Profesora de Castellano y Licenciada en Educación de la Pontificia Universidad Católica de Chile; Magister en Lingüística de la Universidad de Chile y DEA (Diploma de Estudios Avanzados) en Filosofía y Letras, de la Universidad de Valladolid. Integrante de la Unidad de Pedagogía Universitaria y Didáctica del Derecho, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. 2 Documento electrónico, disponible en: http://www.ub.edu/edap/index.php?option=com_k2&view=item&layout=item&id=82&Itemid=37&lang=es. (Fecha de consulta: 19 de noviembre de 2013). 3 NÚÑEZ, Paulina y Paulina y C. Espejo. “Estudio exploratorio acerca de la conceptualización del informe escrito en el ámbito académico”. En: HARVEY, Anamaría. En torno al discurso. Santiago de Chile: Ediciones Universidad Católica de Chile, 2005, pp. 135 – 148.