1 EL FOLKLORE, CIENCIA DEL SABER POPULAR. HISTORIA Y ESTADO ACTUAL EN ANDALUCÍA RODRIGUEZ BECERRA, Salvador Revista de Folklore, número: 225 Año: 1999 Páginas en la revista: 75-80 El concepto de Folklore ha evolucionado tanto desde 1881, en que se utilizara públicamente en Andalucía por primera vez, que actualmente no es reconocible. Ha pasado de ser una disciplina científica enraizada en el mundo intelectual de la Europa de la segunda mitad del siglo XIX a ser fundamentalmente una práctica de bailes y cantes rescatados de la tradición con mayor o menor acierto y con técnicas más o menos adecuadas; en cualquier caso, el interés por la danza, el canto y la música populares, con un trasfondo de la vida tradicional predominan sobre cualquier otro. En este texto expondremos la evolución que en aproximadamente cien años ha tenido este término, que como saben, es de origen inglés y se formó de la unión de dos vocablos, folk, saber y Lore, pueblo. Es decir, ciencia del saber popular. EL INTERES LITERARIO POR LAS CREACIONES POPULARES El interés por las creaciones del pueblo como hecho diferenciado forma parte de la expresión literaria desde los siglos en que se forman las distintas literaturas nacionales; lo popular y lo culto aparecen mezclados y siempre al servicio del artista-creador que lo utiliza según sus necesidades. El Romanticismo traerá un interés exaltado por lo popular especialmente por su valoración de los objetos estéticos e históricos. Andalucía, por su pasado, va a ser objetivo prioritario para los románticos españoles y extranjeros. Sobre ella escribirán entre otros, Washington Irving autor de Cuentos de la Alhambra (1832) e influirá grandemente en los poetas y escritores granadinos que publicarán libros de leyendas y tradiciones sobre la capital de la dinastía nazarita; Cano y Cueto cantó las leyendas y tradiciones que el pueblo sevillano había conservado oralmente. Otros escritores, por su parte, captaron el espíritu del pueblo y utilizaron parte de sus formas de expresión para sus composiciones literarias, presentando a éste con su habla y sus hábitos en lo que se llamaron "cuadros de costumbres"; así Serafín Estébanez Calderón publicó sus Escenas andaluzas (1847) y Cecilia Böhl de Faber (Fernán Caballero), tan sensible a todo lo popular publicó, entre otras, Cuadernos de costumbres populares andaluzas (Sevilla, 1852), y recopiló Cuentos y poesías andaluzas (Sevilla, 1859), Cuentos, oraciones, adivinanzas y refranes populares e infantiles (Madrid, 1877) y El refranero del campo y poesías populares (Madrid, 1912 y 1919). En esta misma línea cabe citar los trabajos recogidos en la revista Semanario Pintoresco Español, publicación periódica de la segunda mitad del siglo XIX. La labor de recolección de Fernán Caballero fue reconocida y muy valorada por sus coetáneos e, incluso, fue considerada por alguno como introductora del folklore en España, tarea que como veremos, hay que adjudicar a Antonio Machado y Alvarez (Demófilo); éste reconoció, sin embargo, el mérito de la escritora al decir que abrió "nuevos horizontes al estudio de las coplas populares". La afirmación anterior se basa en el enfoque metodológico y la valoración que hicieron cada uno de las creaciones populares. Para Fernán Caballero las leyendas, las costumbres, las creencias son, aparte de fuente de inspiración literaria, objeto de recolección